miércoles, 13 de noviembre de 2013



A la hora de plantearnos como elegir un libro infantil, y después de mucho "bucear" por la red, he encontrado un artículo publicado por el experto en literatura infantil Kepa Osoro en la web de la Fundación Germám Sánchez Ruipérez que me gustaría compartir con vosotros.



     Cómo elegir bien un libro infantil
El artículo ofrece diversas consideraciones sobre la selección de libros en una biblioteca escolar. Subraya que es importante tener en cuenta la calidad literaria del texto y el tipo de ilustraciones. En cuanto a los personajes, deben ser apasionantes, desenvolverse en ambientes verosímiles y utilizar un lenguaje adecuado a la edad del lector. Es conveniente que la temática sea variada. El autor insiste en la necesidad de considerar la edad del lector y ofrece una serie de orientaciones. Por ultimo, incluye un listado con algunas fuentes de información.
Introducción
Dentro del proceso de organización de una biblioteca uno de los problemas principales con los que se enfrenta el bibliotecario es la selección de los fondos. A continuación vamos a exponer algunas consideraciones generales que deben tenerse en cuenta, aunque pueden resumirse en tres ingredientes: rigor, conocimiento de los destinatarios y trabajo en equipo.
Los maestros y bibliotecarios ofrecerán a los niños libros que estimulen su imaginación y su creatividad; despierten y desarrollen su sensibilidad y ayuden a entender los sentimientos; provoquen la reflexión y el sentido crítico; les ayuden a conocerse a sí mismos y al mundo que les rodea; les abran nuevos horizontes y despierten aficiones e intereses hacia nuevas parcelas de la vida cultural, social, artística, etc.; estimulen la confianza en sí mismos y en el futuro; les potencien la capacidad de pensar; favorezcan actitudes de tolerancia, respeto y solidaridad; sean divertidos y estimulantes; y tengan calidad literaria: por su lenguaje, su contenido y su formato.

Algunas consideraciones para seleccionar los libros
 
1.     Información y formación
El maestro debe tener inquietud por formarse e informarse sobre los géneros, temáticas, autores de prestigio y principales colecciones de la Literatura Infantil.

2.     Calidad literaria del texto
El libro elegido ha de ayudar a desarrollar el gusto estético, estimular la afición por la lectura y el descubrimiento y fomentar la creatividad.

3.     Calidad de las imágenes
La parte gráfica del libro ha de despertar la imaginación para lo cual se han de ofrecer variedad de técnicas y estilos para enriquecer la sensibilidad del lector. Se buscará la armonía de las ilustraciones con el relato: ¿lo complementa?, ¿lo enriquece?, ¿entorpece su interpretación? Las imágenes han de poseer carácter narrativo propio y cada una habrá de estar acorde con el contenido de la página. Habrá de existir proporción entre texto e imagen, en función de la edad.

4.     Personajes
Han de ser apasionantes, bien caracterizados psicológicamente, con los que sea apetecible identificarse y que impacten al lector por sus actitudes y sentimientos, más que por sus acciones.

5.     Ambientes
Sean reales o fantásticos, habrán de ser siempre verosímiles y convincentes.

6.     ¿Descripción, narración, diálogos...?
Aunque con la edad la proporción aumentará, los textos tendrán más acción que descripción, y los diálogos serán frecuentes para incrementar la agilidad y amenidad.

7.     Lenguaje
El lenguaje será enriquecedor y se adecuará al nivel comprensivo y madurativo de cada lector. Se jugará con los dobles sentidos, juegos de palabras y demás recursos creativos para potenciar el humor.

8.     Temática
Se ofrecerá a los niños un abanico lo más amplio y variado de temas y planteamientos, tanto en los argumentos como en los conflictos a los que se enfrentan los protagonistas, valorando la verosimilitud y la honestidad con que se trate el tema. Se valorará especialmente la sensibilidad y delicadeza con que se traten temas como la muerte, el aborto, el divorcio, la violencia doméstica, las drogas o el sexo.

9.     Géneros
También aquí se buscará la variedad, huyendo del tópico encasillamiento de las lecturas infantiles en el género narrativo. El teatro, la poesía, el ensayo, el cómic y los libros informativos estarán presentes de modo equilibrado en nuestra selección.

10.   Aspectos formales
Es fundamental tener en cuenta los aspectos externos del libro: diseño de la cubierta, tipografía (tipos y tamaños de letras), papel (calidad, textura, tintura), encuadernación, maquetación, ilustraciones, prólogos, notas...

11.   Rigor científico, objetividad y actualidad del contenido
En las obras de referencia, consulta y documentales, pero también en los libros de imaginación o creación.

12.   Criterios subjetivos
Es inevitable y aconsejable aplicar criterios personales en la selección. Pero sólo serán aceptables aquellos que deriven de una lectura personal y crítica, que tengan en cuenta a los destinatarios de cada libro y que huyan de planteamientos partidistas o moralizantes, lo cual no significa que haya que desoír criterios morales o ideológicos.
De un modo u otro, el libro que seleccionemos nos ha tenido que «tocar», es decir, nos ha tenido que impactar porque nos interpela, nos hace replantear criterios personales, nos conmueve, nos sorprende, nos aporta conocimientos o enfoques novedosos, etc.
Conviene articular mecanismos organizativos y didácticos para formar en los propios lectores infantiles y juveniles criterios de crítica y selección, y una vez consolidados, favorecer su intervención en la elección definitiva y en la recomendación de lecturas a otros lectores. La selección se realizará siempre desde un grupo de análisis, y habrá que contrastar los criterios personales con los de los demás y afinarlos con la consulta de las diversas fuentes de selección que comentamos más adelante.

13.   El destinatario
La edad del lector hay que tenerla en cuenta, pero nunca como criterio definitivo, pues es más importante valorar su momento evolutivo desde el punto de vista psicológico, sus gustos, su historial lector (los itinerario de lectura que ha seguido hasta ese momento) y su nivel de conocimiento y manejo de las diferentes estrategias de comprensión lectora.

14.   «Cada edad tiene su aquél »
a.     De 0 a 18 meses
Predominarán las ilustraciones que serán coloristas y estimulantes y favorecerán la interacción niño/adulto. Historias con un texto mínimo. Fotografías de objetos familiares permitirán al niño conectar lo impreso y el mundo real. Los libros serán de cartón resistente y seguro (con bordes redondeados), pero también de plástico, madera, o distintos tipos de tejidos. Su tamaño permitirá que el niño los sostenga solo y pueda pasar las páginas. Se incluirán sonidos y un tacto cálido y variado.

b.     De 18 meses a 3 años
Ilustraciones sugerentes y fotos para mirar y hablar con el adulto. Poesías, canciones y juegos acumulativos para repetir. Textos mínimos apoyados en una pequeña historia narrada en imágenes (o pictogramas) e historias para ocasiones especiales (cambio de pañales a orinal, nacimiento de hermano, caída del primer diente...). Acción dinámica y ágil. Lenguaje claro y de calidad pero no ñoño. Proporción texto/imagen. Las imágenes de objetos cotidianos con un texto repetitivo permiten iniciar el desarrollo de las habilidades de lectura. Variedad de formatos, tamaños y propuestas gráficas que aumenten su interés por descubrir el mundo de los libros.

c.     De 3 a 5 años
Historias que les diviertan expresadas con sencillez, no por ello triviales ni pobres. Debe hablarse con los niños de casi todo, aunque es muy importante la forma en que uno se exprese, para que ellos escuchen sin perder la atención. Libros de poemas para recitar con el niño y que éste pueda memorizar.

d.     De 6 a 8 años
Historias de animales domésticos que hablan, cuentos maravillosos, máquinas personificadas, ambiente familiar (hogar, escuela, juego...) y humor. Han de evitarse siempre las reflexiones que el niño no pueda entender, la crueldad y el terror, el sentimentalismo (sensibilidad, no sensiblería), la metáfora pura (no la comprende) y las descripciones minuciosas
El contenido será adecuado a la edad del niño y a sus intereses. Con argumento, suspense y aventura. Debe haber continuidad de acciones o de movimientos. Pocos personajes, para no desviar la atención del niño. Escrito en estilo directo, con diálogos frecuentes. Onomatopeyas de animales o de acciones o movimientos. Desenlace rápido y siempre feliz. No muy largos, comprensibles y convincentes. Impregnados de alegría y buen humor. Serán atractivos visualmente. Las ilustraciones –preferiblemente en color– deben estar sincronizadas con el texto para reforzar la comprensión.

e.     De 9 a 11 años
Al mejorar la competencia lectora, le interesan los personajes con problemas como los suyos y las aventuras de pandillas, en las que se proyecta. Aunque también busca misterio, cuentos fantásticos y clásicos, biografías, deportes y juegos, pueblos lejanos, humor, animales reales o fantásticos, inventos, ciencia y experimentos para niños.
Hay que evitar moralejas. Acción, ambiente y caracteres vigorosos y dinámicos. No deben dejar en el niño dudas irresolubles. Frases no demasiado largas ni complejas. Tipografía de tamaño intermedio. Ilustraciones acordes al contenido del libro. Resumen del contenido en la contracubierta.

f.      A partir de los 11 años
Se inicia el desarrollo de la conciencia social por lo que busca argumentos que contengan problemas humanos –sociales o políticos– y alterna las lecturas intimistas con la acción y la aventura.

g.     Desde los 14 años 
Se perfilan los itinerarios individuales de lectura que el joven jalona de aquellos libros que le permitan reafirmar su personalidad. El adolescente necesita modelos, espejos en los que reflejarse, ídolos con los que identificarse y que le ayuden a desinhibirse, a descargar adrenalina y en quien poder verter sus confidencias más íntimas. En la narrativa buscará soluciones a sus conflictos y respuestas a sus anhelos e interrogantes. Los temas problemáticos –drogas, paro, delincuencia, sexo– son un tabú para su entorno familiar y por eso bucea en busca de novelas que traten estas situaciones desde perspectivas realistas y asépticas.
Algunas fuentes de información para seleccionar
Las fuentes de información más frecuentes son:
 
·         Bibliografías y guías de lectura de distintas instituciones (destacan las del Centro Internacional del Libro Infantil de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez).
·         Reseñas y críticas literarias sobre libros publicadas en prensa.
·         Obras recomendadas en manuales de Literatura Infantil.
·         Recomendaciones de colegas que han experimentado la reacción de los lectores.
·         Sugerencias de los títulos más vendidos en librerías especializadas.
·         Opiniones de los propios lectores (mediante termómetros de lectura o recomendaciones recogidas en un boletín informativo de la biblioteca escolar).
·         Biblioteca Pública.
·         Seminarios de Lectura y Literatura Infantil.
·         Revistas especializadas (CLIJ, Peonza, Educación y Biblioteca, Lazarillo, Babar, Primeras Noticias, Fadamorgana, Kukuluma, Faristol).
·         Catálogos editoriales (para usarlos sólo como una orientación).
Conclusiones
Resulta evidente, tras lo expuesto hasta aquí, que la selección es un proceso complejo y de gran trascendencia a la hora de dotar una biblioteca de aula o escolar porque en él está en juego la cimentación de los hábitos lectores. Por eso insistimos en la necesidad de conocer profunda e individualmente a los niños y jóvenes, para lo cual debemos escucharles en busca de las claves que nos permitan afinar en nuestras recomendaciones –siempre exquisitamente respetuosas– de lectura y en nuestra selección, que inexcusablemente habrá de ser realizada por un equipo multidisciplinar y comprometido.
Conozcamos los libros y demás materiales de lectura, desconfiemos de los listados de libros «ideales», perfectos para todos y cuya «no lectura» es casi un sacrilegio. Confiemos en la vista, en la intuición, pero vayamos más allá, no seamos frívolos adquiriendo  libros solo porque son bonitos.
Kepa Osoro

Bibliografía


Clubs de lectores: la palabra compartida
Arizaleta Comajuan, Luis
Cuadernos de Pedagogia, marzo, nº 380. Barcelona. 2009

Para saber más de Literatura Infantil y Juvenil: una bibliografía
Bermejo, A.
Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil. Madrid. 1993

Biblioteca infantil CD [Recurso Electrónico] base de datos de Literatura Infantil Doc6
Fundación Germán Sánchez Ruipérez
FUNDACIÓN GERMÁN SÁNCHEZ RUIPÉREZ. Barcelona. 1999

Entrequinientos. Una selección de lecturas para niños y jóvenes
Fundación Germán Sánchez Ruipérez
FUNDACIÓN GERMÁN SÁNCHEZ RUIPÉREZ. Salamanca. 2000

Mil libros: una selección bibliográfica
Fundación Germán Sánchez Ruipérez
FUNDACIÓN GERMÁN SÁNCHEZ RUIPÉREZ. Madrid. 1996

Menos y mejores libros para hacer buenos lectores (Comunicaciones del I Congreso Nacional del Libro Infantil y Juvenil)
Mora, L. y Morán, J.
Amigos del Libro Infantil y Juvenil. Madrid. 1996

Selección de fondos: libros de ficción (D22)
Mora, L.
La biblioteca escolar: un derecho irrenunciable (Osoro, K.). 1998

¡Dejadles leer!
Patte, G.
Pirene. Barcelona. 1988

Un libro para leer muchos más
Peonza
Santander. 1993




También he encontrado una pequeña guía con indicaciones para la elección de un libro infantil publicada en la web www.literaturasm.com que me parece interesante:

Pautas para escoger las lecturas de nuestros hijos

¿En qué te fijas cuando vas a comprar un libro para un niño? ¿En lo que te gusta a ti? ¿En los gustos de él? ¿En los años que tiene? ¿En el contenido del libro? Te damos pautas para que la elección sea la acertada en función de la edad del lector.
     
Inculcar el gusto por la lectura a los más pequeños es uno de los retos a los que se enfrentan muchos padres y educadores. En nuestros días, en los que leer compite con otros medios de entretenimiento como la televisión, el ordenador o la videoconsola, no es tarea fácil en demasiadas ocasiones.

A la hora de elegir una lectura adecuada para un niño hay que plantearse tres cosas que, aunque obvias, muchas veces no tenemos en cuenta:
  • Los gustos del niño: ¿qué le gustaría leer a ese niño determinado? Él no es nosotros y, por tanto, no tiene por qué gustarle los mismos temas, ni su infancia es similar a la que nosotros vivimos. 
  • Gustaría / Debería: aunque parecido al anterior, muchas veces desestimamos un libro porque consideramos que "deberían" leer otra cosa. Al igual que los adultos, ellos también prefieren leer por diversión y para evadirse de sus obligaciones diarias. 
  • Participar de la selección: que el niño se involucre en la búsqueda de un libro, ya sea en una biblioteca o en una librería, hará que se sienta más motivado a la hora de leer. Hay que tener en cuenta su criterio y también saber aconsejarle para que vaya afinando a la hora de elegir, sin olvidar que una cosa es aconsejar y otra bien distinta imponer. 
No hay nada como dar ejemplo con actitudes y comportamientos adecuados a la hora de educar a un niño. Pues bien, en el caso de la lectura ocurre igual. Un niño que ve a sus padres leer a menudo o que comparte buenos ratos con ellos mientras le leen un cuento, probablemente se sienta más interesado por los libros que aquel que solo entra en contacto con la lectura en el colegio y por obligación.



Además de los gustos e intereses del niño, debemos tener en cuenta su destreza y sus capacidades como lector, sus lecturas previas, así como su edad. Los libros infantiles se dividen en lecturas recomendables por rangos de edad que facilitan la elección.

Es importante ofrecer variedad de temas, géneros y formatos, así como que el libro evite prejuicios y estereotipos estériles. El contenido ha de ser atractivo, interesante y adecuado para él, procurando que los elementos del argumento sean fácilmente comprensibles, con ilustraciones acordes y enriquecedoras del texto, con un vocabulario rico y adaptado a sus años, atendiendo a la calidad de la traducción, y también a los aspectos gráficos y materiales de la presentación de la obra (calidad del papel y de la encuadernación, tipo y tamaño de la letra, legibilidad, peso y tamaño...).

La cubierta y contracubierta del libro ofrecen datos útiles como el tema, los personajes o los libros con los que se relaciona. El índice informa sobre la trama y el estilo de la obra, en tanto que un vistazo a la primera página o a la última página nos dirá si el libro puede o no interesar a nuestro lector en potencia, el niño.

No debemos olvidar que hay un libro para cada lector y un libro adecuado para cada momento.

martes, 12 de noviembre de 2013

LITERATURA Y PARALITERATURA

A tenor de lo expuesto en el módulo docente, la diferenciación entre literatura y paraliteratura resulta clara y bien delimitada.
Por un lado tenemos la literatura, que es “el arte que utiliza las palabras para manifestarse”, y cuyo “objetivo primordial” es “el arte en sí, la creación de un objeto artístico”.
Por otra parte, tendríamos la paraliteratura, cuya función principal sería la de moralizar, enseñar o adoctrinar de algún modo.
Esta diferenciación se manifestaría de un modo muy obvio en los distintos textos destinados a los niños creados o recopilados desde la Edad Media hasta el siglo XIX. En todos ellos, ya se trate de exemplarios, cartillas, oraciones, cuentos o fábulas, se expone, sin ningún tipo de “pudor” por parte de los autores la intención moralizante o didáctica, con lo que la obra no se presentaría como un objeto artístico en sí, si no como un producto que se serviría de las formas y las maneras del arte para alcanzar un objetivo distinto.
Sin embargo, ¿qué sucede si centramos nuestra atención en la literatura infantil y juvenil actual? ¿Están los límites tan claros y bien delimitados?
Estos límites sí serían nítidos al distinguir textos de carácter divulgativo (científico, histórico, etnológico, etc.), historia novelada (no confundir con literatura histórica, género que contextualiza un texto literario dentro de un determinado entorno o momento de la historia, pudiendo aparecer situaciones o personajes reales, pero incluidos en un marco de ficción), biografías (ya sean de personajes del pasado o actuales) o cualquier otro subgénero que utilice las herramientas de la ficción para fines didácticos. Así, podríamos identificar a la literatura con la ficción y a la paraliteratura con los textos que no lo son.  
Sin embargo, algunos expertos, como Gemma Lluch (Profesora Titular de Universidad del Departament de Filologia Catalana de la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació de la Universitat de València, Doctora en Filologia y Premio Extraordinario de Doctorado de la Universitat de València, colaboradora con el Máster de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil del Cepli-UCLM, el Máster propio en Lectura, libros y lectores infantiles y juveniles de la Universidad de Zaragoza y el de Fomento de la Lectura y Literatura Infantil y Juvenil de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Fundación La Fuente), experta en la cuestión, y que lleva años dedicada al estudio de la ficción para niños y jóvenes, en su ensayo “Como analizamos relatos infantiles y juveniles” (Norma Editorial, 2004), va un paso más allá y califica de paraliteratura a la ficción de carácter “comercial”, en la que se englobarían sagas del tipo “Harry Potter” y similares. Además, propone una nueva subcategoría que podría calificarse de paraliteraria a la que denomina “psicoliteratura”, y en la que los autores crearían ficciones para niños y jóvenes que promueven códigos de conducta considerados positivos para la sociedad (en esta categoría incluye a autores tan renombrados como Jordi Sierra i Fabra).
En ambos casos, creo que se ha ido demasiado lejos. La calidad literaria de una obra no puede ser una vara de medir que marque los límites de lo que es o no es literatura. Además, la intención de la editorial en cuestión (sea la que sea) será, digámoslo sin tapujos, siempre la de obtener beneficios con la venta de los libros que decida publicar. De este modo, la apuesta por una obra en función de las posibles previsiones comerciales no ha de menoscabar el valor artístico de la misma, ya que la intención del autor, en mi opinión, irá siempre más allá de la meramente mercantilista. Si no, según las tesis de Lluch, nos encontraríamos con una especie de inquisición literaria que penalizaría el éxito comercial de una obra. Como ejemplo, podríamos remitirnos a la segunda parte de “El Quijote”, cuya escritura fue promovida por motivos comerciales, fundamentados en el éxito de aceptación de la primera parte de la obra. Y no creo que nos atrevamos a colocar la obra cumbre de Miguel de Cervantes, y para muchos de la literatura escrita en castellano, fuera del ámbito de la literatura.
En cuanto al segundo grupo de obras que Lluch considera no estrictamente literarias, se nos plantea el siguiente dilema: tendríamos que considerar paraliteratura a todas aquellas obras que no resultaran clara y meridianamente contestatarias, rompedoras o revolucionarias.
Todo esto me lleva a la siguiente reflexión: ¿Están tan claras las líneas que separan la literatura de la paraliteratura?
Según la definición que se propone inicialmente, el arte no puede ser entendido más que como una consecuencia de sí mismo. Tendríamos que ceñirnos pues a la expresión “el arte por el arte”. Quedarían fuera de las categorías artísticas todas aquellas producciones creadas o ideadas para trasmitir un mensaje distinto al meramente estético (ya sea este plástico, poético, musical, etc.). Siendo así, no podríamos considerar arte al "Guernica" de Pablo Picasso, ya que la obra fue creada como denuncia del atroz bombardeo de la localidad vizcaína, ni tampoco podríamos considerar una obra artística la novela de George Orwell “1984”, que fue escrita para denunciar la deshumanización y la vileza de la represión y el férreo control individual que imponía el régimen del dictador soviético Iosif Stalin. Y así podríamos seguir.
Entonces, ¿qué conclusión podemos sacar de todo esto? Tal vez que la línea que separa la literatura de la paraliteratura no sea tan clara ni tan bien delimitada, por lo menos si hemos de aplicar las definiciones de ambas a la literatura moderna y contemporánea.

  

lunes, 21 de octubre de 2013



Me gustaría compartir con vosotros esta reflexión de la editora de SM Elsa Aguiar (es mi editora, por qué no decirlo) en su blog "Editar en voz alta" (http://editarenvozalta.wordpress.com/)  acerca de la idoneidad del contenido de los libros para niños. Que cada cual saque sus propias conclusiones.




¿Proteger o protegernos?



24 febrero 2013



Un tema imposible de eludir cuando se trabaja para niños y jóvenes es el de si el contenido es “adecuado” para lectores de una determinada edad. Las opiniones son diversas y, por supuesto, todas respetables y discutibles por igual, dado que se basan en aquello de lo que cada uno considera necesario proteger a los niños. O no protegerlos.
La cuestión es que no somos niños, ni los niños de hoy son iguales a los niños que fuimos. Ponerse en el lugar de los niños y jóvenes de hoy sin serlo es uno de los retos de editar LIJ (y más aún de escribirla o de seleccionarla para ellos). Por eso me encantó esta entrevista gráfica que el autor de cómics Art Spiegelman le hizo al autor de literatura ilustrada infantil Maurice Sendak en la revista New Yorker:




La infancia es ”profunda, rica, vital, misteriosa, honda“, dice Sendak. Y sí, quizá nos asustaría conocer al niño que llevan dentro nuestros niños, como probablemente nos asustaría recordar, de verdad, sin romanticismo ni falsos idealismos, al niño que realmente fuimos. Porque efectivamente, sabíamos cosas terribles y sabíamos que era mejor que los adultos no supiesen que las sabíamos. ¿O no?
Determinar cómo se traduce esto a nuestro trabajo con o para niños no es tarea fácil, pero a mí me hace reflexionar. Me hace plantearme si al rechazar una novela para niños por demasiado dura pensamos en los niños o en los adultos que las leerán y nos juzgarán a través de ellas. Me hace pensar si como sociedad tenemos unos parámetros acertados respecto a de qué cosas hay que proteger a los niños y de cuáles no. Me hace mirar hacia nuestro papel como adultos que educan, hacia el sentido de la educación, hacia el trasvase entre el niño y el adulto que se produce en ese proceso. Y sin duda, me hace reflexionar sobre cuál debería ser la postura de la LIJ ante todo esto.
No tengo todas las respuestas, pero como casi siempre, creo que en este caso las preguntas son más importantes.


“PALABRAS DE CARAMELO”

FICHA TÉCNICA


TÍTULO: PALABRAS DE CARAMELO
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2002
EDITORIAL: ANAYA (COLECCIÓN SOPA DE LIBROS)
AUTOR: GONZALO MOURE
ILUSTRADOR: FERNANDO MARTÍN GODOY
IDIOMA ORIGINAL: CASTELLANO



AUTOR

Gonzalo Moure
Nacido en Valencia en 1951. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid.
Trabajó como periodista entre 1973 y 1989, fundamentalmente en radio, aunque también en prensa, prensa especializada en música popular, televisión (como guionista) y publicidad (como creativo). Dejó el periodismo siendo director de una emisora de radio.





Escribe desde 1989, y su primer libro publicado fue “Geranium”, en 1991 (Alfaguara).
Además de escribir, imparte charlas en bibliotecas, clubes de lectura, colegios e institutos, e interviene en diversos congresos de Literatura Infantil y Juvenil en España y fuera de ella.
Actualmente vive en Asturias, aunque habitualmente pasa largas temporadas en Smara (campamentos saharauis en el desierto argelino).


Bibliografía:

PREMIOS
¡A la mierda la bicicleta! Madrid, Alfaguara, 1993. Premio Jaén. SM (Gran Angular, 2007)
Lili, Libertad, Madrid, SM, 1996. Premio el Barco de Vapor 1995
El bostezo del puma, Madrid, Alfaguara, 1999. Premio Jaén
Yo, que maté de melancolía al pirata Francis Drake, Madrid, Senderos de la historia, Anaya, 2001. Alianza Editorial, 2005, Premio de la Crítica de Asturias
Maíto Panduro, Madrid, Edelvives, 2001, Premio Ala Delta, finalista Premio Nacional de Literatura.
El síndrome de Mozart Gran Angular, SM, 2003. Premio Gran Angular.
El Bosque de hoja caduca, Anaya-El Corte Inglés, III Premio de Literatura Infantil Ámbito Cultural. 2006
OTROS LIBROS EDITADOS
Geranium, Madrid, Alfaguara, 1991, Alianza Editorial, 2004 (Lista de honor del IBBY)
El alimento de los dioses, Madrid, Bruño, 1994 (Lista de honor del IBBY)
Nacho Chichones, Madrid, SM, 1997
Tomi en las nubes, Madrid, Tutor, 1998
Un loto en la nieve, Barcelona, Ediciones del Bronce, 1998
El beso del Sáhara, Madrid, Alfaguara, 1998, SM (Gran Angular) 2008
Los caballos de mi tío, Madrid, Anaya, 1999
El oso que leía niños, Madrid, SM, 2000
El vencejo que quiso tocar el suelo, León, Everest, Pájaros de cuento, 2000
Palabras de Caramelo, Madrid, Anaya, 2002
La rara amistad del tío Jonás, Álbum, una historia gráfica de Alicia Cañas con texto de G.M. Madrid, SM, el Barco de Vapor, 2002
Daños colaterales (El ojo vago y el general). Libro colectivo contra la guerra, en Lengua de Trapo).
El movimiento continuo. Salvat-Bruño, 2002, SM el Barco de Vapor, 2007
Los gigantes de la luna. Edelvives- Ala Delta, 2003
Ladrón de poesías (Con varios autores, dentro del libro Cuentos azules, SM, Barco de Vapor, 2003)
Un libro vivo (Con varios autores, dentro del libro 100 sopas, Anaya, 2004)
La Zancada del Deyar (Viaje a la Tierra de los Hombres del Libro en el Sáhara Occidental), ElCobre ediciones, 2004
Fuga del horizonte (Institución Alfons el Magnànim, Valencia, 2004) Disponible en red gratuitamente.
El mejor amigo del perro. Ilustraciones de Pablo Amargo. Los Piratas de SM, 2006
El Remoto Decimal, SM, Gran Angular, Los Libros de Gonzalo, 2007
La Noche del Risón Anaya (Leer y pensar) y Ed. Xerais, 2007
Soy un caballo, ilustraciones de Esperanza León, Kalandraka 2007
Tuva Edelvives, Alandar, 2007
Los chupadores de ojos. Textos literarios y contextos escolares (Graó, 2008) Autores: Carlos Lomas, Bernardo Atxaga, Gustavo Bombin, Agustín Fernández Paz, Guadalupe Jover, Luis Landero, Víctor Moreno, Gonzalo Moure, Berta Piñán, Juan Mata, Manuel Rivas
A Porta de Mayo, con Tina Blanco Ediciois Xerais, 2008
Cama y Cuento, ilustraciones de Lucía Serrano, Madrid, Anaya 2010
El hombre que entraba por la ventana (Un fado vagabundo), ilustraciones de Gabriel Pacheco, SM, 2010
Esta, la vida, (Escrito a cuatro manos con Mónica Rodríguez), Edelvives, colección Alandar, 2012



ILUSTRADOR

Fernando Martín Godoy

Nacido en Zaragoza en 1975.
Licenciado en Bellas Artes, por la Universidad Complutense de Madrid, 2001.
Además de como ilustrador de libros infantiles, trabaja regularmente con varias galerías de arte y participa en exposiciones colectivas, certámenes y encuentros en España y en el extranjero.



Además de “Palabras de caramelo”, también ha ilustrado otras obras del autor, como “El vencejo que quiso tocar el suelo”, “Los caballos de mi tío” o “Maíto Panduro”.


SINOPSIS

Kori es un niño sordo de ocho años, que vive en Smara, un campamento de refugiados saharauis, en el desierto Argelino. Su único amigo es un camello llamado Caramelo, al que cree entender por el movimiento de los labios.
Y, como decían en el "Un, dos, tres", hasta aquí puedo leer.





ANÁLISIS DE LA OBRA


-ASPECTO EXTERNO:

En primer lugar, centrémonos en el aspecto formal del libro: la obra se presenta en formato de bolsillo (20x13 cm), está encuadernada en rústica, consta de 80 páginas (60 de ellas dedicadas al texto y la ilustración), la cubierta está ilustrada a todo color y el interior en blanco y negro.
El tamaño del libro es adecuado para el manejo por parte del niño. Además, al no ser muy extenso, resulta ligero y cómodo. En cuanto a su aspecto exterior, diremos que es de diseño pulcro, sencillo y moderno, además de que la preponderancia del color blanco en la cubierta y en la cuarta de cubierta confieren al libro un “aire” limpio y atrayente para el niño de diez u once años.

-ILUSTRACIONES:

En cuanto a las ilustraciones, realizadas en una sola tinta (negra), acompañan adecuadamente al texto.  Reflejan con corrección todo lo que Moure refleja durante el transcurso de la narración. Como el propio texto se caracterizan por la “economía” formal y la ausencia de elementos superfluos, y el ilustrador asume en ellas la subordinación absoluta al escrito.




Resultan apropiadas tanto para la edad para la que van dirigidas como para el texto que representan y acompañan. Son respetuosas con la narración, aunque, en mi opinión, dichas ilustraciones tal vez no logren representar la poética sencillez que emana del texto y puedan resultar excesivamente frías o asépticas, y no lleguen a trasmitir los sentimientos de los personajes de un modo complejo y completo.

-TIPOGRAFÍA:

La tipografía es apropiada, y la relación entre la mancha del texto y el espacio libre de la página es equilibrada y elegante (en general, todo el diseño de la colección “SOPA DE LIBROS” de Anaya lo es).

-TEMA:

Tanto el tema principal del libro (la relación entre el niño y el camello) como los temas transversales (la discapacidad auditiva; la relación del niño con los adultos y el paso de su mundo de inocencia a la cruda y dura realidad; la situación de los refugiados saharauis en los campos argelinos y la propia naturaleza de la vida en el desierto) resultan apropiados y de interés, tanto para el niño como para el adulto mediador. Son todos estos temas que pueden resultar desconocidos pero que son realmente interesantes y que, sin duda, captarán la atención del lector de diez u once años, abierto al conocimiento de nuevas realidades y dispuesto a sintonizar con vivencias que le son ajenas pero con las que puede fácilmente identificarse.

-ESTRUCTURA:

En cuanto al análisis del texto en sí, que consta de nueve capítulos, decir que la estructura narrativa es lineal, sencilla y directa, presentándose  dos saltos temporales durante el transcurso de la narración (uno de apenas unos meses y otro de años). Al tratarse de una estructura puramente lineal, repartida en dos momentos diferentes y separados en el tiempo; pero relacionados y bien secuenciados, la lectura se hace fácil, clara y concisa, lo que beneficia la necesaria relación empática del lector con los personajes.

-PROTAGONISTAS:

En este caso, la sensibilidad sin artificios de Kori, el niño protagonista, resulta al lector veraz y cercana. Además, la estrecha relación afectiva con el camello, Caramelo, es un atractivo más que refuerza la empatía de los lectores con Kori.

-PERSONAJES:

El número de personajes que aparecen es reducido (dos protagonistas, tres secundarios y algunos más terciarios o coyunturales), lo que incide en la sencillez y cercanía de la obra. Los personajes no protagonistas, que son absolutamente necesarios para el desarrollo de la historia, no dejan de ser más que “acompañantes” de dicha historia. Esto no resulta ni extraño ni empobrecedor, ya que está plenamente justificado debido al especial mundo de silencio en el que vive Kori.

-VALORES Y CONTRAVALORES:

La aceptación de la discapacidad (en este caso la sordera) como una divergencia natural más que como una carencia o una barrera propiciatoria de exclusión convierten a este texto en una positiva piedra de apoyo desde la que construir en pro de la igualdad y de la aceptación y el respeto del otro.  Además, debido al exquisito tratamiento de dicha discapacidad por parte del autor, posibilitan el necesario “salto empático” desde la posición del lector a la del protagonista.

-LENGUAJE:

El lenguaje es a la vez sencillo, claro, conciso, directo, cercano, elegante y hermoso, carente de barroquismos, artificios o exageraciones. En general, la obra está presentada a través de una “economía” lingüística que, en lugar de empobrecer el resultado final, resulta discreta y delicada, tanto como un “haiku” o uno de los poemas saharauis de los que se habla en ella. De este modo, el estilo acaricia, mece y profundiza en el lector de un modo natural, sin forzarlo ni obligarle a una contextualización estilística artificiosa.


Después de este análisis pormenorizado del texto, y a la hora de buscar argumentos en pro o en contra de la recomendación de esta obra para niños de 9 a 11 años, nos remitiremos al documento publicado por Kepa Osoro (Coordinador de formación en "Casa del Lector", "Centro Internacional para la Investigación, el Desarrollo y la Innovación de la Lectura" de la "Fundación Germán Sánchez Ruipérez" en Madrid) en la web del Laboratorio de Lectura de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. En dicho artículo, expone lo siguiente:

"Al mejorar la competencia lectora, al niño y a la niña de esta edad le interesan los personajes con problemas como los suyos y las aventuras de pandillas en las que se proyecta, aunque también busca misterio, cuentos fantásticos y clásicos, biografías, deportes y juegos, pueblos lejanos, humor, animales reales o fantásticos, inventos, ciencia y experimentos para niños.

Evitar moralejas.

Acción, ambiente y caracteres vigorosos y dinámicos.

No deben dejar en el niño dudas irresolubles.

Frases no demasiado largas ni complejas.

Tipografía de tamaño intermedio.

Ilustraciones acordes al contenido del libro.


Resumen del contenido en la contracubierta."

Encontramos, ciñéndonos a estos parámetros, que no se encuentran en este libro más que elementos en pro de su recomendación a todo tipo de lectores a partir de diez años. 

Sin embargo hay una duda que se plantea a la hora de recomendar este libro:

Esta pequeña novela (por su extensión, que no por su importancia) está enfocada al tercer ciclo de Educación Primaria (a partir de 10 años). En cuanto a su reducida extensión, cabría plantearse si no sería adecuada para un menor rango de edad (2º ciclo). Sin embargo, una vez leída y analizada, nos encontramos con que la edad propuesta por la editorial resulta adecuada. La relación entre humanos y animales, las pequeñas aventuras, el descubrimiento de lugares y realidades lejanas y diferentes, la lucha y la superación del protagonista, son elementos que hacen a esta obra atractiva para el lector del tercer ciclo; aunque todo ello podría también resultar atrayente para el lector de menor edad. Sin embargo en esta obra subyace un conflicto profundo que determina el motivo de que esté recomendada para el público mayor de 10 años.  El mundo mágico e introspectivo de Kori, el niño protagonista (en el que se suman la edad y la circunstancia personal de la sordera), ha de enfrentarse con el mundo real, el de los adultos, en el que los sentimientos se ven muchas veces sometidos a las necesidades. Y esta “lucha” que se produce entre los dos mundos, cuyo vencedor es el predecible, no estaría indicada para niños menores de 10 años, que, tal vez, no serían capaces de asimilar el desenlace de la obra, ni mucho menos extraer de él las enseñanzas adecuadas. 



OPINIÓN PERSONAL

A pesar de que, a la hora de recomendar un libro para niños hay que respetar sus preferencias, pensar más en lo que les GUSTARÍA leer que en lo que DEBERÍAN leer, me parece también importante conocer la opinión del mediador, que ha de trabajar con el libro antes, durante y después de la lectura del mismo. En este sentido, me gustaría añadir un comentario de tipo personal respecto a la obra de Gonzalo Moure, "Palabras de Caramelo" y, para ello, no me andaré por las ramas: este pequeño libro me parece una maravilla. Es una historia a la vez lejana pero tan cercana al corazón que es muy difícil no identificarse con los sentimientos de Kori, el niño protagonista. Gonzalo Moure nos cuenta este pequeño retazo de vida con una elegancia y sensibilidad que hacen de la lectura del libro una experiencia a la vez ligera y profunda. Estamos ante una obra definitivamente recomendable, de la que se podrán extraer muchas enseñanzas, tanto de un mundo y una realidad que no es la nuestra como de un sentir que ha de ser el de todos. Y podemos decir, sin temor a equivocarnos que, en esta ocasión, eso de "a partir de 10 años" es completamente cierto, pues esta historia llegará sin duda a lo más profundo del corazón de los lectores, ya sean del tercer ciclo de primaria, de secundaria, adultos cargados de responsabilidades o ancianos con los ojos llenos de recuerdos.
"Palabras de Caramelo" es un trozo de cielo, una caricia, una sonrisa cálida, un atardecer en el desierto. Es una obra de una sencillez y una sensibilidad abrumadoras. Es un texto veraz y sincero, una puerta abierta al alma de Gonzalo Moure. Aunque también es, como lo es el té que se ofrece bajo el manto protector de las jaimas, una bebida dulce que deja un imborrable poso de amargura.
Confieso que he sentido las palabras de Gonzalo, las “palabras de Caramelo”, en la piel y en el alma.
Confieso que volveré a leerlo, que lo recomendaré, que Kori y Caramelo permanecerán dentro de mí, en un rinconcito especial junto al Principito, al hombrecillo de papel, a Platero y junto a otros personajes a la vez tan pequeños y tan enormes.
Confieso que las lágrimas han escapado de mis ojos al mismo tiempo que lo han hecho de los de Kori.
Confieso que yo tampoco podré borrar de mi recuerdo el pelo suave y los ojos oscuros y sinceros de Caramelo.
Confieso que yo también he hecho mías sus palabras. Las "Palabras de Caramelo".



Así mismo, y aunque no sea esta la actividad concreta exigida, me gustaría también añadir dos apartados extras al análisis de la obra: una serie de actividades relacionadas con la misma y un par de artículos igualmente relacionados extraídos de la página web del autor de la misma.


ACTIVIDADES POSTERIORES A LA LECTURA

En este caso concreto, y en mi opinión, no sería recomendable el planteamiento de actividades previas a la lectura. Considero adecuado acercarse a esta historia desnudo de prejuicios e ideas preconcebidas, virgen como un campo fértil, con las tierras abiertas a las semillas que el viento nos traiga.
Sin embargo, una vez concluida la lectura, se nos abren tres frentes distintos desde los que plantear actividades complementarias:

-Actividades relacionadas con el contexto: El pueblo saharaui y los campos de refugiados.

Se podría promover el estudio, tanto en pequeño grupo como a nivel individual, de la historia, las costumbres, la cultura y la realidad, tanto socio-económica como política, del pueblo saharaui, así como de las especiales relaciones con España y los españoles. Toda la información recogida sería puesta en común y plasmada en un mural colectivo. Además, si fuera posible, se buscaría el contacto y el intercambio de ideas y opiniones de "primera mano", mediante el encuentro con algún representante del pueblo saharahui residente en nuestro país.

-Actividades relacionadas con la sordera.

Se propondría una actividad en la que los alumnos intentaran acercarse a la realidad de la discapacidad auditiva. Para ello sería interesante una experiencia directa de lo que significa la sordera en primera persona. Se formarían parejas, en las que uno de los miembros actuase de emisor de mensajes orales y otro sería un receptor con discapacidad auditiva (mediante tapones en los oídos o auriculares). El emisor tendría que intentar conseguir que el receptor discapacitado realizase una acción concreta (de niveles de dificultad variados, para que su realización resultase desde sencilla hasta imposible y, por lo tanto, frustrante). Lógicamente, esta actividad sería "reversible" y, posteriormente, los emisores se convertirían en receptores y viceversa. Para finalizar, se procedería a realizar un pequeño debate en el que se pusieran en común las experiencias y los sentimientos generados en relación a las mismas. Todo ello concluiría con la realización de una reflexión personal por escrito.

-Actividades relacionadas con la relación Kori-Caramelo (niño-animal).

Nos centraremos ahora en la parte más emotiva de esta historia. Para ello, trataremos de acercar a los alumnos la especial relación que se crea entre los dos protagonistas mediante un ejercicio de imaginación y creación. Se propondrá la siguiente actividad: Cada niño recibiría en un papel "solo para sus ojos" el nombre de un animal, del que deberá estudiar sus costumbres y hábitos de vida, y escribirá después un poema, puesto en boca de dicho animal, en el que se refleje su naturaleza. Posteriormente se realizará un juego, en el que cada niño leerá su poema en público, sin decir de qué animal se trata, y el resto de la clase deberá adivinarlo.



Finalmente, y para concluir con el análisis-comentario-reflexión (o lo que sea del libro) "Palabras de Caramelo", me gustaría incluir un extracto de las palabras y opiniones del autor, extraídas de su página web. Además, también se incluye un comentario sobre una ponencia, así como una parte de la misma, realizada por una persona con discapacidad acústica, que toma el libro de Gonzalo Moure como base en la que argumentar su exposición.
  

EXTRACTO DE UN ARTÍCULO PUBLICADO EN LA WEB DE GONZALO MOURE (www.gonzalomouretrenor.es) POR EL PROPIO AUTOR


“Suelo decir a quien me pregunta que me conformo con haber escrito Palabras de Caramelo, el texto que más directamente fluyó desde mi corazón, desde el tejido de mi vida, hasta las páginas. Se lo debo, como he repetido también tantas veces como he hablado de él, a Fati, Fatimetsu Abdessallam, o a la niña que fue hace trece años, cuando una tarde fuimos a dar de comer a las cabras de su corral, cerca de la “güera” de Smara y…
Nadie entiende a Kori como Fati, porque Kori es Fati, la Fati que yo soñaba entonces. La de ahora es otra. Feliz también, triunfadora sobre las sombras de la sordera también, aunque por un camino que entonces no podía sospechar.
Por todo eso, leer la ponencia que Marwelys Pinto presentó al 7 encuentro de literatura infantil en Valencia, Venezuela, fue como un rayo limpio y puro que entraba por mis ojos y salía por mi corazón. Nadie como ella ha leído el libro, nadie lo ha podido entender mejor, porque Marwlys es también sorda. Ella sí, como Kori, ha luchado contra las barreras, también como él al final del libro lleva audífonos que le permiten percibir el mundo con (casi) todos sus sonidos y sus ritmos, y también es poeta.
Me emociona, que no me envanece, lo que dice en su ponencia. Por muchas cosas. Por tantas, que prefiero compartirlas contigo, que las vivas. El mundo del silencio acucia partes dormidas de nuestra mente. Fati no sabe leer. Leer palabras. Porque lee como nadie en los rostros, en los gestos, en los ojos melancólicos o felices de quienes la rodean. Y sin palabras, sabe más del otro que los que usamos con tanta irresponsabilidad el verbo. Con palabras, te puedo engañar. A Fati, no la engañarías jamás, ni tampoco yo puedo. Marwelys es Fati: también ella lee en la gente. Pero Marwelys tiene, además, la palabra. Como las de Kori, surgen de lo más profundo, y cuando se comunican, ya no se contaminan.

Ponencia: La mirada del otro. Literatura y Diferencias.
“Soy el oído que mira al mundo mientras escucho silencios”
(Marwelys Pinto.)
Palabras de Caramelo, una novela breve de Gonzalo Moure, protagonizada por Kori, un niño sordo de ocho años, que vive en Smara, un campamento de refugiados, en el desierto Argelino, por tanto, es Saharaui. Y tiene un amigo llamado Caramelo. Palabras de Caramelo comienza con una mirada al mundo desde adentro, una mirada silente que más allá de ser incomprendida, llena de sentimientos e ideas reprimidas por la imposibilidad de comunicación, es una mirada asombrosa. En esta novela, Kori se desenvuelve en dos etapas: la del aislamiento y la etapa de reconciliación con los demás a través de la palabra.
Que Kori conociera a su mejor amigo Caramelo, significó un nuevo comienzo para él, porque es a través de Caramelo que Kori va a descubrir el mundo de la poesía y la poesía del mundo, cuando comienza a ver palabras por todos lados, no movimiento de labios sino palabras, y no solo en las bocas, pizarra o cuadernos, sino que comienza a caminar con las palabras, a respirarlas. Kori no solo encuentra un tesoro abarrotado de poesía y letras, sino que también se hace consciente de su poder, porque pasa de ser ignorado a ser admirado, de ser discapacitado a ser capacitado. Y le permite transmitir, toda esa sensibilidad única, esa forma tan diferente de percibir:
“Para Kori, Caramelo era el amigo que no había tenido nunca. Con él, trataba de hacer lo que creía que hacían los demás: pensaba lo que iba a decir, movía los labios para comunicarle a Caramelo aquellos pensamientos, y Caramelo contestaba moviendo los suyos. Al principio, le costaba entender lo que decía el huar pero, poco a poco, lo fue logrando.” (pág.26)
Caramelo viene a representar el puente a través del cual Kori va construyendo el lenguaje, para dejar de ser transparente en el mundo oyente. Todo esto pasa porque Kori cree que los camellos dicen palabras como los hombres:
“Kori creía que los camellos también hablaban, porque movían los labios como las personas. Kori no sabía que el camello traga primero todo lo que le cabe en el estómago, luego lo devuelve a la boca y lo va rumiando poco a poco, después. El movimiento de sus mandíbulas y sus labios, rumiando, le hacía creer a Kori que los camellos decían palabras…” (pág.12)
Esto, es lo que motiva a Kori a querer aprender a leer, a escribir y hablar, porque nace en él, la necesidad que tiene el hombre, de contar, de contarle a todo el mundo las palabras de Caramelo:
“Una mañana, agarró a Fatimetu por la manga y señaló con el dedo la pizarra, el cuaderno de otro niño, el bolígrafo. Fatimetu le entendió, sabía que quería aprender a escribir y a leer. ¿Pero cómo enseñarle a él, un niño sordo?
Le acarició el pelo, formó en su boca una sonrisa triste y le dijo que no con la cabeza.
Kori lloró toda la mañana, toda la tarde, toda la noche…” (pág. 31)
Fatimetu es un vínculo con la realidad, es la que ayudará a Kori poco a poco a relacionarse con su mundo exterior. Es así como Palabras de Caramelo viene a representar en unas pocas páginas, de manera concisa, dos caras de una misma moneda; primero muestra al sordo en la cotidianidad, las dificultades más comunes a las que nos tenemos que enfrentar, al decir, por ejemplo:
“Trato de decirle a su madre que había nacido un camellito, que era de color caramelo, que la camella ya no estaba gorda, que a él le gustaba mucho, que se llamaba Caramelo, y que quería llevarle un poco de hierba como regalo. Pero su madre estaba muy ocupada y no entendía los gestos de Kori.
Todo lo que se decían el uno al otro, por señas, era casi siempre lo mismo: comer, dormir, ir a la escuela, ir a la tiendecita a por te, a por azúcar, a por piedras de sal…
Y siempre lo hacían con los mismos gestos…
…por eso, las confusas señas de Kori, tratando de explicarle lo del huar se perdían en la mente de Mahfuda, su madre. Y además Mahfuda siempre tenía cosas que hacer. ” (pág. 21)
Vemos el reto que representa vivir en un país que no es el tuyo, y cuando digo país me refiero al mundo exterior, a lo que ocurre de la punta de la nariz para fuera, de tus pestañas para fuera. Y es que Kori vive en dos mundos enfrentados, el interior y el exterior, comunicados por un débil puente de señales y signos, que se ve más adelante reforzado por el valor de la palabra, y que es venerado por aquellos oyentes que descubren maravillados la riqueza interior de Kori a través de la poesía.
Dos caras de una misma moneda; la segunda viene a ser nada menos, que un tema bastante delicado y actual, como lo es la situación relacionada con el pueblo Saharaui. Un pueblo que lleva más de 26 años viviendo con toda clase de necesidades y carencias en el desierto más hostil del mundo: El Sahara Occidental, para tratar de ganar el derecho a tener su patria. Lo cual se ve muy bien reflejado en los párrafos siguientes:
“Esto era todo lo que había visto en su vida, la hammada: piedras, arenas inacabables, jaimas, unos pobres cuartitos de adobe, los corrales de los animales, algunos edificios encalados más grandes, entre los que estaba su escuela, una bandera deshilachada y el cielo.
Nada más, ni un poco de hierba, ni un árbol en el horizonte… ” (pág. 10)
Nos encontramos ante un autor que, aborda dos temas difíciles en una misma obra, prevaleciendo a veces la situación de los niños saharauis, testigos y víctimas directos de la pobreza en los campamentos de su pueblo, donde no sólo sufren condiciones extremas de vida sino que se ven abocados a ser refugiados en perpetuidad, ya que no se vislumbra una pronta solución del conflicto. Y toda esta atmósfera de necesidades fue lo que marcó el destino de Caramelo en la historia:
“La carne del camello, que ya era casi un adulto, se haría cada vez más dura, y sería una boca más que alimentar. Si fuera camella, su vida serviría para dar leche, para criar otros camellos, pero al ser camello…Solo servía para carne.
Pese a todo, consultó con Dios en sus cinco oraciones del día, y cuando la noche cayó, al acabar la quinta oración, supo que su obligación era sacrificar al camello. Su familia, su pueblo, sobrevivía en pobres campamentos de refugiados, y necesitaban carne. Dejar vivir a un camello macho, era un lujo que los refugiados no se podían permitir…” (pág. 40)
El desenlace de la novela es el menos esperado por el lector, un desenlace realista, relatado con crueldad, pero necesario desde todo punto de vista en las últimas páginas Caramelo dice a Kori sus últimas palabras, unas frases mojadas de sabiduría que serán recordadas en el siguiente poema:


“No llores porque la vida se acabe,
piensa que hemos vivido
yo lo acepto,
me voy con tu recuerdo
a los pastos del cielo
y mientras tú vivas,
yo siempre estaré contigo.
tú aún no lo entiendes,
pero cuando la noche te alcance,
lo entenderás también,
pequeño Kori, mi único amigo”.(pág. 62)


Gracias Gonzalo Moure por escribir esta breve novela, hay un Kori en muchos habitantes del silencio, de poder leer este libro se sentirían identificados. Muchos que sin saberlo están esperando por un Caramelo que quiera enseñarles el valor de la palabra. Finalmente, para incluir al sordo y al hipoacústico es fundamental educar al oyente, sensibilizarlo con todos los recursos posibles y uno de ellos es el recurso literario, reivindico el deber que tenemos todos y cada uno de nosotros, de fomentar y fortalecer la presencia de la discapacidad auditiva en la literatura, como una medida de inclusión y desarrollo, como una posibilidad de educar en la diversidad, describiendo sus características para permitir correr ese velo impuesto por la sociedad, y disminuir el desconocimiento en función de las personas que las poseemos.


Marwelys Pinto.