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lunes, 13 de enero de 2014


Creación literaria

En mi opinión, la creación literaria es la gran asignatura olvidada por el sistema educativo español. Y no debería ser un asunto circunscrito al área de lengua, ya que las habilidades narrativas son necesarias en todos los ámbitos (para redactar pruebas evaluativas escritas, ser capaz de exponer con concrección cualquier tema académico, etc.). Sin embargo, ahora nos dedicaremos exclusivamente a la creación dentro del ámbito exclusivamente literario.
En primer lugar, y coincidiendo plenamente con lo que se expone en el módulo docente, ¿qué es eso de mandar a los niños que hagan una redacción de tema libre? ¿Será válido entonces que nos presentasen el manual de uso de una taladradora? ¿O un informe postoperatorio detallado? Ciertamente, sí. Pero si lo que queremos es que escriban un cuento, una narración o relato corto, una descripción de un paisaje o una argumentación ética, tenemos que pedirles exactamente eso.
Pero como maestros podemos seguir metiendo la pata: después de exigirles esta redacción, la evaluamos y la calificamos como si de una prueba objetiva se tratase. Podemos, ya puestos, evaluarles según la ropa que lleven, el corte de pelo o la música que les guste.
La creación literaria es una poderosa herramienta para desarrollar la imaginación, la creatividad, el uso ágil y polivalente de la lengua y muchas otras clases de aptitudes relacionadas con la organización, estructuración y desarrollo de ideas y procesos intelectuales.
Os planteo lo siguiente: pongamos una nota a la “pequeña música nocturna” de Mozart, o la tortilla de patata de nuestra madre, o al canto de un pájaro o, por qué no, al primer garabato de un niño (¡ostras, voy a parar, que me está recordando a un anuncio de compresas!).
En fin, que el acto creativo, como tal, no puede evaluarse. Podría intentar evaluarse, aunque no sé muy bien como, la correcta utilización de los tiempos verbales, su concordancia, la riqueza léxica, el buen uso de las reglas gramaticales, la corrección ortográfica, etc.; pero así no estaríamos evaluando la creación. Sería como evaluar a un cocinero por el buen estado de sus pucheros y sartenes o por el tamaño o variedad de las hortalizas de su despensa.
Lo que yo pienso al respecto, y que durante la realización de las prácticas he tenido la posibilidad de llevar a cabo (lo reflejo en la actividad de creación, en el apartado de narrativa, en el que os enseño algunas muestras de nuestro libro “Relatos del mar”, así como el ejemplo que yo propuse), es que hay que fomentar la creación literaria, cada vez que se tenga ocasión y sea oportuno y, si no se tiene ocasión o si no es oportuno, pues también. Y una vez que los productos de esta creación literaria lleguen a nuestras manos, darles un uso digno (como hacer con ellos un libro recopilatorio, o un mural, o lo que se os ocurra) y, si queremos que los niños aprendan algo de ello, leer los textos en voz alta y, siempre partiendo de que lo que han hecho está BIEN COMO ESTÁ (somos maestros de primaria, no editores), y si lo consideramos positivo, comentarles alguna otra posibilidad de cómo haber desarrollado la narración. Porque lo importante de la creación es, si lo que queremos es hacer de ello un proceso de aprendizaje, el propio acto creativo. El producto resultante está bien como culminación; pero, si he de ser sincero, y esto os lo digo como escritor, de lo que realmente se aprende, lo que nos hace crecer creativa y personalmente, es el proceso, la gestación y el parto de la “criatura” que, una vez “fuera de nosotros”, puede resultar un ente curiosamente extraño.
De este modo, también hay un vicio contra el que tenemos que luchar: el de la autocomplacencia. No hay que permitir un exceso de apego del autor (en este caso el niño) al texto escrito. Muchas veces esto resulta contraproducente, y no impide avanzar, aprender o evolucionar como creadores. Está muy bien que el niño se sienta orgulloso de lo que ha hecho; pero actuemos para que no repita fórmulas, que el proceso creador no se convierta en una mera gestión de automatismos. Debe arriesgarse, tirarse al charco, navegar en aguas turbulentas o, sencillamente, jugársela cada vez que se enfrenta al papel en blanco. Si no lo hace así, la creación se convierte en repetición y, por lo tanto, en un acto vacío y falto de sentido.
Permitidme un ejemplo de esto: hasta hoy he escrito cinco novelas juveniles (dos publicadas, dos en proceso de lectura por parte de las editoriales y una durmiendo en un cajón) y ninguna tiene nada que ver con las otras (ni en el tema desarrollado, ni en la estructura de la obra, ni en el patrón escogido para los personajes principales, ni el momento histórico, ni el lugar en el que se desarrollan). Y tengo que decir que, cuando comencé a escribir cada una de ellas estaba absolutamente “acojonado”, con lo que realmente pude disfrutar de ello. Parece incongruente; pero así es.
Así que hagamos que los niños escriban, que se enfrenten al papel en blanco, que se arriesguen y que, sobre todo, disfruten de hacerlo.
A pesar de todo lo anteriormente expuesto, sí que es necesario manejar una serie de estrategias concretas para facilitar al niño el proceso de creación, y no se pierdan por el camino.
En primer lugar, si queremos que el niño cree en una dirección concreta, tenemos que facilitarle ejemplos adecuados. Y, para que vea que la creación no es un objetivo inalcanzable, seamos los propios maestros los que produzcamos estos ejemplos. En esto tengo que disentir de lo que se plantea en el módulo docente, puesto que no estoy a favor de que les mostremos producciones de índole “profesional” ¿Cómo podemos exigirles que escriban un cuento, o un poema, si nosotros no somos capaces de hacerlo? Así que, ¡a escribir todos!
 Para la creación de textos en prosa es conveniente que el niño maneje un lenguaje que le resulte cotidiano, si bien no debe caer en una reproducción literal de fórmulas coloquiales. Así mismo, también debe tratar temas que le resulten familiares (no por ello deben estar exentos de imaginación, ni se le debe privar de la posibilidad de desarrollar mundos propios), teniendo en cuenta que en el mundo del niño se mezclan con absoluta naturalidad lo usual y lo mágico, sin que en ello encuentra nada extraño (un niño que comprende perfectamente que Bob Esponja no existe en el mundo real, como tampoco existen Superman o Harry Potter, no se plantea el problema logístico que supone que en el salón de su casa se presenten cada 6 de enero los tres Reyes Magos con sus correspondientes pajes y camellos). Partiendo de esta premisa, no debemos coartar la libertad creativa del niño, aunque si debemos enseñarle a ser coherente y a aceptar los límites que a veces se le imponen, sabiendo sacar el máximo partido de ellos y, si es posible, flexibilizándolos al máximo, ya que, como he dicho antes, creo que en la repetición de fórmulas aparentemente exitosos no encontramos más que hastío y, por consiguiente, desinterés y abandono.
Lo que si es necesario inculcarles es la necesidad de plantear el trabajo a realizar como un proceso estructurado y complejo, en el que hay unos pasos que seguir (los que sean, ya que tanto podemos plantear un esquema rígido de trabajo como dejar que cada uno construya sus propias fórmulas), y en el que es necesario ser exigente con nuestra propia labor creativa, teniendo muy en cuenta que sin esfuerzo (y no planteo este término desde una perspectiva negativa) no es posible construir nada (como dijo Picasso, “si viene la musa, que me encuentre trabajando”).  
El niño tiene que aprender a auto corregirse, a no dar lo primero que se le ocurre por bueno (aunque a veces comprobamos que la idea inicial es lo mejor que sabemos hacer) y a ser pulcro, tanto desde un punto de vista material como conceptual.
Hay que ayudarle también a comprender que encariñarse con una aventura en concreto, con un personaje o con un párrafo o una frase puede ser muy contraproducente (en muchas ocasiones el escritor se encuentra con que su propio ego es el peor enemigo de la creación).
Sin embargo, y dado que los niños están dando sus primeros pasos en la producción literaria, es muchas veces conveniente facilitar el proceso mediante la utilización de recursos estructurados, que les impiden en gran medida ahogarse en el inmenso mar creativo que les proponemos. De este modo son muy recomendables las fórmulas productivas, como puedan ser las propuestas en los apuntes de la asignatura: conjuros, horóscopos, historias mudas, cadáveres exquisitos, historias en primera persona, cuentos al revés o, y estos son mis favoritas, las propuestas por Rodari, como son el “binomio fantástico” o la “hipótesis absurda”.
Un par de ejemplos de producción propia:

-Binomio fantástico: (Trucha-musulmán)
“Esta es la triste historia de la trucha musulmana que, después de toda una vida respetando los preceptos del Corán, fue pescada y cocinada a la navarra”.

-Hipótesis absurda:
“Cuando los tomates decidieron dejarse barba, la lechuga no tuvo más remedio que comprar crema facial hidratante. Y, desde entonces, tomarse una buena ensalada y tener pelos en la lengua resultaron hechos indisociables”.

También recomiendo, y un poco en la línea de los cuentos al revés, la actividad “rebelión de los personajes”, un ejercicio que he practicado editorialmente en el libro de próxima publicación “Escapar de un cuento” (escrito en colaboración con Concha López Narváez para Ed. Anaya).

En cuanto a la creación en verso, hay que tener muy claro que la poesía es mucho más que rimar (de hecho, actualmente, en el mundo lírico eso de rimar está muy pero que muy mal visto), y que tiene más que ver con el ritmo, la musicalidad del lenguaje y el juego verbal. En este sentido, tanto el niño como el maestro deben perderle el miedo al verso, y dejarse llevar por él.
Es muy interesante y apropiada la secuenciación de las estrategias que se plantea en el módulo docente. Así, se parte de lo más sencillo (comparaciones), se continúa por juegos verbales como trabalenguas, adivinanzas y pareados (ya que, a pesar de que no haya que ceñirse ni entregarse al vicio de la rima, tampoco es desdeñable ni censurable, sobre todo como ejercicio lúdico y espontáneo), las letanías, los acrósticos, los caligramas, poemas de carpeta, de repetición, de preguntas, de encadenamiento, de traducción fonética, etc.
Además de todo esto, me gustaría proponer algunas estrategias más:

 -Sería interesante el desarrollo, de modo transversal con el área de plástica, de poemas visuales que, si bien no son creaciones literarias al uso, si desarrollan la creatividad del niño, además de su capacidad de abstracción y conceptualización, además de ser una excelente gimnasia intelectual.





















-Otra actividad que puede resultar divertida es la creación de poemas en un idioma inventado, con lo que, al no establecer ninguna relación de significado, los niños tendrán que trabajar exclusivamente con el ritmo y la musicalidad del verso.

Además de todo esto, también considero enriquecedor el facilitar el acceso a los niños el conocimiento del “haiku”, creaciones cortas de origen japonés  que tal vez les resulten de difícil comprensión; pero que en su extensión, en su estructura y, sobre todo en su sensibilidad, podrán servirles como modelo de creación. Aquí dejo algunos ejemplos, tanto de autores japoneses como de otros que han elegido utilizar esta fórmula:



Pasó el ayer,
pasó también el hoy,
se va la primavera 

Yosa Buson



De no estar tú
demasiado grande
sería el bosque

Kobayashi Issa



 Qué distinto el otoño
para mí que voy
para ti que te quedas 

Masaoka Shiki



Hecho de aire
entre pinos y rocas
brota el poema. 

Octavio Paz



¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga? 

Jorge Luis Borges



Tiembla el rocío
y las hojas moradas
y un colibrí 

Mario Benedetti



Finalmente, hablaremos de la creación de textos dramáticos.
Es tan cierto que la dramatización es un recurso fundamental como que resulta difícil encontrar textos adecuados para ser representados en el ámbito del aula. Sin embargo, además de poder solventar estas carencias mediante la creación de pequeñas obras personalizadas, creadas tanto por el maestro como por los alumnos, también existe la posibilidad de dramatizar textos escritos en prosa, ya sea en su totalidad o parcialmente, y que resulten adecuados y de interés.
Voy a proponer un ejemplo que he encontrado en la red de una adaptación teatral de un librito para el primer ciclo de primaria ilustrado por mí, titulado “No eres una lagartija” (se oye bastante mal; pero es que le vamos a hacer).

http://youtu.be/UoOE2MHgmLc

(Dejo el enlace y no cuelgo el vídeo porque no me deja hacerlo).

También es interesante platear la actividad de “juegos de rol”. Esta opción, además de desarrollar las capacidades del niño asociadas a la dramatización, tienen una relevante función social y emocional, por lo que también puede, además de por motivaciones meramente artísticas, utilizarse como recurso útil en la resolución de conflictos y el la reconducción de patrones de conducta negativos, tanto individuales como colectivos.
Y, una vez hechas todas estas actividades, ¿qué hacer con ellas?
En el caso de las creaciones en verso o en prosa, está indicada la producción de un libro (o libros, como propuse en mi actividad “Relatos del mar”), pudiendo ser mini libros, libros gigantes, libros viajeros, o de cualquier otro tipo. Y, en el caso de las producciones teatrales, es siempre interesante, además de representarlas con público, grabarlas en vídeo, para poder verlas con posterioridad y conservarlas.



miércoles, 8 de enero de 2014

LITERATURA INFANTIL: ANÁLISIS Y SELECCIÓN


DEFINICIÓN DE LITERATURA INFANTIL

Comenzamos el tema definiendo lo que es la literatura infantil, lo que, a primera vista, parece algo sencillo. Sin embargo, y como se puede comprobar analizando diversas opiniones sobre el tema, la cosa no está tan clara.
En primer lugar, tiremos de diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para definir los dos vocablos que conforman el concepto tratado:
literatura.
(Del lat. litteratūra).
1. f. Arte que emplea como medio de expresión una lengua.
2. f. Conjunto de las producciones literarias de una nación, de una época o de un género. La literatura griega. La literatura del siglo XVI.
3. f. Conjunto de obras que versan sobre un arte o una ciencia. Literatura médica. Literatura jurídica.
4. f. Conjunto de conocimientos sobre literatura. Sabe mucha literatura.
5. f. Tratado en que se exponen estos conocimientos.
6. f. desus. Teoría de las composiciones literarias.

infantil.
(Del lat. infantīlis).
1. adj. Perteneciente o relativo a la infancia.
2. adj. Inocente, cándido, inofensivo.
3. adj. Se dice del comportamiento parecido al del niño en un adulto.

Según estas definiciones, estaríamos hablando de un “arte que se expresa mediante la lengua perteneciente o relativo a la infancia”. ¿O sería un “arte inocente, cándido e inofensivo”?
Así podríamos seguir, combinando las distintas acepciones de los términos hasta no llegar a ninguna conclusión satisfactoria.
Sin embargo, en este caso, y en consonancia con lo reflejado en el módulo docente, sería más conveniente recurrir a las opiniones al respecto de algunos autores expertos en el tema:

"En la literatura infantil se integran todas las manifestaciones y actividades que tienen como base la palabra con finalidad artística o lúdica que interesen al niño" (Juan Cervera ,1991).
"Al hablar de literatura infantil, el peso de la balanza debería recaer en el primer término de la expresión, en el aspecto estrictamente literario. De lo contrario, si se comienza a separar terrenos, si se considera que el adjetivo infantil pesa más que todo lo demás y que escribir para niños es algo totalmente específico, entonces mal asunto". (Bernardo Atxaga. Alfabeto sobre literatura infantil, 1999)
“Hay que estudiar su definición a través de la diversidad de los materiales que son susceptibles de ser albergados bajo el concepto de literatura infantil:
Los escritos de carácter literario dirigidos al público infantil.
Las obras literarias inicialmente no creadas para los niños, pero de las que éstos se han ido apropiando.
Las manifestaciones procedentes de la tradición oral y la lírica popular: cuentos, rimas, adivinanzas, trabalenguas, fórmulas de juego, retahílas, canciones...
El concepto de la literatura infantil tiene que ser, por tanto, amplio para no dejar fuera ninguna de las manifestaciones aludidas. Sin embargo, es necesario establecer unos límites a esta concepción amplia que vendrán marcados por el componente literario: no toda publicación para niños/as es literatura”. (Manuel Peña Muñoz. Alas para la infancia: Fundamentos de Literatura Infantil. Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1995).
“No es literatura infantil la que imita grotescamente el mundo de los niños y adolescentes desde una perspectiva adulta sino la que se adecúa a una etapa del desarrollo humano sin renunciar a la universalidad de los temas. La adecuación a la infancia no es negación del arte” (López Tamés, 1989).
“Este concepto impone algunas reflexiones sobre la intención creadora para no caer en el error de apartar la literatura infantil de su auténtica condición estética en tanto la utilización del término literatura infantil como sinónimo de "literatura para niños" encierra una notoria ambigüedad contemplada desde la perspectiva de la intencionalidad creadora, con lo que, si se admite la justicia de tal intencionalidad, es obvio que se requiere un conocimiento adecuado de la realidad de la infancia, de cuáles son sus intereses dominantes, de cómo evolucionan sus gustos literarios y sus preferencias y de cómo los condicionamientos culturales influyen en estos receptores”. (García Padrino, 1988).
En conclusión, y en palabras de Bernardo Atxaga, la literatura infantil “está constituida por un conjunto de libros que tiene unos destinatarios particulares, los niños, y que, por lo tanto, lo esencial de la literatura infantil, su rasgo definitorio, es la audiencia a la que se dirige, con lo cual parece importar más el adjetivo "infantil" que el sustantivo "literatura" en tanto se alude, más que a la esencia de lo literario, a la intención del escritor —o de los adultos mediadores en ese proceso de comunicación— de hacer llegar a la infancia una determinada producción verbal”.
Sin embargo, en mi opinión, todas estas teorías se ven minimizadas ante el hecho de un niño que coge un libro, lo mira, lo gira, lo voltea, lo sopesa, escruta sus páginas y, si se siente atraído por él, lo lee para, una vez leído, si es que no decide antes dejarlo a medias, emite sobre él un veredicto. Y es este veredicto el verdadero canon para medir y clasificar la literatura infantil. O, mejor dicho, cualquier clase de literatura.  


LITERATURA Y PARALITERATURA

A tenor de lo expuesto en el módulo docente, la diferenciación entre literatura y paraliteratura resulta clara y bien delimitada.
Por un lado tenemos la literatura, que es “el arte que utiliza las palabras para manifestarse”, y cuyo “objetivo primordial” es “el arte en sí, la creación de un objeto artístico”.
Por otra parte, tendríamos la paraliteratura, cuya función principal sería la de moralizar, enseñar o adoctrinar de algún modo.
Esta diferenciación se manifestaría de un modo muy obvio en los distintos textos destinados a los niños creados o recopilados desde la Edad Media hasta el siglo XIX. En todos ellos, ya se trate de exemplarios, cartillas, oraciones, cuentos o fábulas, se expone, sin ningún tipo de “pudor” por parte de los autores la intención moralizante o didáctica, con lo que la obra no se presentaría como un objeto artístico en sí, si no como un producto que se serviría de las formas y las maneras del arte para alcanzar un objetivo distinto.
Sin embargo, ¿qué sucede si centramos nuestra atención en la literatura infantil y juvenil actual? ¿Están los límites tan claros y bien delimitados?
Estos límites sí serían nítidos al distinguir textos de carácter divulgativo (científico, histórico, etnológico, etc.), historia novelada (no confundir con literatura histórica, género que contextualiza un texto literario dentro de un determinado entorno o momento de la historia, pudiendo aparecer situaciones o personajes reales, pero incluidos en un marco de ficción), biografías (ya sean de personajes del pasado o actuales) o cualquier otro subgénero que utilice las herramientas de la ficción para fines didácticos. Así, podríamos identificar a la literatura con la ficción y a la paraliteratura con los textos que no lo son. 
Sin embargo, algunos expertos, como Gemma Lluch (Profesora Titular de Universidad del Departament de Filologia Catalana de la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació de la Universitat de València, Doctora en Filologia y Premio Extraordinario de Doctorado de la Universitat de València, colaboradora con el Máster de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil del Cepli-UCLM, el Máster propio en Lectura, libros y lectores infantiles y juveniles de la Universidad de Zaragoza y el de Fomento de la Lectura y Literatura Infantil y Juvenil de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Fundación La Fuente), experta en la cuestión, y que lleva años dedicada al estudio de la ficción para niños y jóvenes, en su ensayo “Como analizamos relatos infantiles y juveniles” (Norma Editorial, 2004), va un paso más allá y califica de paraliteratura a la ficción de carácter “comercial”, en la que se englobarían sagas del tipo “Harry Potter” y similares. Además, propone una nueva subcategoría que podría calificarse de paraliteraria a la que denomina “psicoliteratura”, y en la que los autores crearían ficciones para niños y jóvenes que promueven códigos de conducta considerados positivos para la sociedad (en esta categoría incluye a autores tan renombrados como Jordi Sierra i Fabra).
En ambos casos, creo que se ha ido demasiado lejos. La calidad literaria de una obra no puede ser una vara de medir que marque los límites de lo que es o no es literatura. Además, la intención de la editorial en cuestión (sea la que sea) será, digámoslo sin tapujos, siempre la de obtener beneficios con la venta de los libros que decida publicar. De este modo, la apuesta por una obra en función de las posibles previsiones comerciales no ha de menoscabar el valor artístico de la misma, ya que la intención del autor, en mi opinión, irá siempre más allá de la meramente mercantilista. Si no, según las tesis de Lluch, nos encontraríamos con una especie de inquisición literaria que penalizaría el éxito comercial de una obra. Como ejemplo, podríamos remitirnos a la segunda parte de “El Quijote”, cuya escritura fue promovida por motivos comerciales, fundamentados en el éxito de aceptación de la primera parte de la obra. Y no creo que nos atrevamos a colocar la obra cumbre de Miguel de Cervantes, y para muchos de la literatura escrita en castellano, fuera del ámbito de la literatura.
En cuanto al segundo grupo de obras que Lluch considera no estrictamente literarias, se nos plantea el siguiente dilema: tendríamos que considerar paraliteratura a todas aquellas obras que no resultaran clara y meridianamente contestatarias, rompedoras o revolucionarias.
Todo esto me lleva a la siguiente reflexión: ¿Están tan claras las líneas que separan la literatura de la paraliteratura?
Según la definición que se propone inicialmente, el arte no puede ser entendido más que como una consecuencia de sí mismo. Tendríamos que ceñirnos pues a la expresión “el arte por el arte”. Quedarían fuera de las categorías artísticas todas aquellas producciones creadas o ideadas para trasmitir un mensaje distinto al meramente estético (ya sea este plástico, poético, musical, etc.). Siendo así, no podríamos considerar arte al "Guernica" de Pablo Picasso, ya que la obra fue creada como denuncia del atroz bombardeo de la localidad vizcaína, ni tampoco podríamos considerar una obra artística la novela de George Orwell “1984”, que fue escrita para denunciar la deshumanización y la vileza de la represión y el férreo control individual que imponía el régimen del dictador soviético Iosif Stalin. Y así podríamos seguir.
Entonces, ¿qué conclusión podemos sacar de todo esto? Tal vez que la línea que separa la literatura de la paraliteratura no sea tan clara ni tan bien delimitada, por lo menos si hemos de aplicar las definiciones de ambas a la literatura moderna y contemporánea.


GÉNEROS LITERARIOS

Comenzaremos analizando el género teatral. Se nos dice que le lectura de textos teatrales es más difícil y menos placentera que la de la prosa.  Esto se debe a que la función de los primeros es la de ser representados, con lo que el lector pierde, o ha de hacer un esfuerzo suplementario para no perder, los matices de las voces de los distintos personajes, los silencios, la mímica y la expresión corporal, la presencia física, tanto de los personajes como de la escenografía; mientras que la de los segundos se escribieron única y exclusivamente para ser leídos.
Sin embargo, hay un factor, a mí entender determinante, cuando se ha de analizar la bajísima producción de textos teatrales infantiles: el mercado.
No es que no se escriba teatro, es que no se publica teatro. Y esta realidad redunda, lógicamente, en la baja producción de textos.
Y, ¿cuál es la causa de esta baja tasa de publicación? Es muy sencillo de entender cuando se conoce el mundo editorial: si en un aula, que es el mercado principal de las editoriales, el maestro decide prescribir un texto teatral, con la intención de representarlo, muy generalmente se adquiere un solo ejemplar del mismo, del que se extraerán, fotocopiarán y repartirán los textos correspondientes a cada uno de los personajes. Así, las ventas son muy limitadas. Sin embargo, si lo que se prescribe es una obra narrativa, generalmente cada niño ha de adquirir su propio ejemplar para su lectura individual o colectiva, por lo que las ventas aumentan considerablemente.
Así, al comprobar los escasos ejemplares vendidos anualmente de un texto teatral,  la política editorial no puede, dentro de unos criterios estrictamente mercantiles, más que desestimar o minimizar la publicación de dichos textos.
En cuanto a la poesía, señalar que tiene, si cabe, aún menos presencia en el mercado editorial y en el aula (si exceptuamos algunos ejemplos de libros de rimas indicados para niños de hasta seis años de edad).
Y ¿tiene menos presencia en el aula por culpa de la escasa publicación? ¿O se publica tan poca poesía porque no interesa en el aula? Digamos que, este es un claro ejemplo de “pescadilla que se muerde la cola”. La poesía, ya sea para niños o para adultos, es un género minoritario, y mucho más si hablamos de nuestro país (triste realidad para la tierra que vio nacer a Lorca, Machado o Alberti). Así, adolecemos de una falta de cultura poética tan arraigada que no parece posible, al menos a corto plazo, que se lea o se publique más poesía.
Muy distinto es el tema al hablar de narrativa. Hemos oído muchísimas veces que se lee poco. Y es bien cierto, si nos comparamos con otros países, sobre todo del centro y norte de Europa. Sin embargo, ¿qué ocurre si nos comparamos con nosotros mismos? En mi opinión, y puedo afirmar que es una opinión contrastada a través de más de quince años de experiencia, se lee mucho más ahora que hace, digamos, treinta años. Y esta afirmación, cuando se habla de literatura infantil, es mucho más categórica. Las bibliotecas personales de los niños son una realidad habitual en nuestras casas, así como las secciones de literatura infantil de las bibliotecas públicas y de las librerías y grandes superficies. Esto, en gran parte, hay que agradecérselo a la labor de algunas editoriales que, si bien por intereses particulares, decidieron invertir en literatura infantil y juvenil, en su mayor parte de calidad, y enfocada hacia los gustos, intereses y momento evolutivo del niño, creando una amplia y variada producción y facilitando al gran público el acceso a la misma.


CÓMO ELEGIR UN LIBRO INFANTIL

A la hora de plantearnos como elegir un libro infantil, y después de mucho "bucear" por la red, he encontrado un artículo publicado por el experto en literatura infantil Kepa Osoro en la web de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez que me gustaría compartir con vosotros.
El artículo ofrece diversas consideraciones sobre la selección de libros en una biblioteca escolar. Subraya que es importante tener en cuenta la calidad literaria del texto y el tipo de ilustraciones. En cuanto a los personajes, deben ser apasionantes, desenvolverse en ambientes verosímiles y utilizar un lenguaje adecuado a la edad del lector. Es conveniente que la temática sea variada. El autor insiste en la necesidad de considerar la edad del lector y ofrece una serie de orientaciones. Por último, incluye un listado con algunas fuentes de información.
De todos modos, me gustaría incluir el artículo de Osoro íntegro, ya que su opinión de experto puede resultar interesante para todos:

 Dentro del proceso de organización de una biblioteca uno de los problemas principales con los que se enfrenta el bibliotecario es la selección de los fondos. A continuación vamos a exponer algunas consideraciones generales que deben tenerse en cuenta, aunque pueden resumirse en tres ingredientes: rigor, conocimiento de los destinatarios y trabajo en equipo.
Los maestros y bibliotecarios ofrecerán a los niños libros que estimulen su imaginación y su creatividad; despierten y desarrollen su sensibilidad y ayuden a entender los sentimientos; provoquen la reflexión y el sentido crítico; les ayuden a conocerse a sí mismos y al mundo que les rodea; les abran nuevos horizontes y despierten aficiones e intereses hacia nuevas parcelas de la vida cultural, social, artística, etc.; estimulen la confianza en sí mismos y en el futuro; les potencien la capacidad de pensar; favorezcan actitudes de tolerancia, respeto y solidaridad; sean divertidos y estimulantes; y tengan calidad literaria: por su lenguaje, su contenido y su formato.

Algunas consideraciones para seleccionar los libros

1.     Información y formación
El maestro debe tener inquietud por formarse e informarse sobre los géneros, temáticas, autores de prestigio y principales colecciones de la Literatura Infantil.

2.     Calidad literaria del texto
El libro elegido ha de ayudar a desarrollar el gusto estético, estimular la afición por la lectura y el descubrimiento y fomentar la creatividad.

3.     Calidad de las imágenes
La parte gráfica del libro ha de despertar la imaginación para lo cual se han de ofrecer variedad de técnicas y estilos para enriquecer la sensibilidad del lector. Se buscará la armonía de las ilustraciones con el relato: ¿lo complementa?, ¿lo enriquece?, ¿entorpece su interpretación? Las imágenes han de poseer carácter narrativo propio y cada una habrá de estar acorde con el contenido de la página. Habrá de existir proporción entre texto e imagen, en función de la edad.

4.     Personajes
Han de ser apasionantes, bien caracterizados psicológicamente, con los que sea apetecible identificarse y que impacten al lector por sus actitudes y sentimientos, más que por sus acciones.

5.     Ambientes
Sean reales o fantásticos, habrán de ser siempre verosímiles y convincentes.

6.     ¿Descripción, narración, diálogos...?
Aunque con la edad la proporción aumentará, los textos tendrán más acción que descripción, y los diálogos serán frecuentes para incrementar la agilidad y amenidad.

7.     Lenguaje
El lenguaje será enriquecedor y se adecuará al nivel comprensivo y madurativo de cada lector. Se jugará con los dobles sentidos, juegos de palabras y demás recursos creativos para potenciar el humor.

8.     Temática
Se ofrecerá a los niños un abanico lo más amplio y variado de temas y planteamientos, tanto en los argumentos como en los conflictos a los que se enfrentan los protagonistas, valorando la verosimilitud y la honestidad con que se trate el tema. Se valorará especialmente la sensibilidad y delicadeza con que se traten temas como la muerte, el aborto, el divorcio, la violencia doméstica, las drogas o el sexo.

9.     Géneros
También aquí se buscará la variedad, huyendo del tópico encasillamiento de las lecturas infantiles en el género narrativo. El teatro, la poesía, el ensayo, el cómic y los libros informativos estarán presentes de modo equilibrado en nuestra selección.

10.   Aspectos formales
Es fundamental tener en cuenta los aspectos externos del libro: diseño de la cubierta, tipografía (tipos y tamaños de letras), papel (calidad, textura, tintura), encuadernación, maquetación, ilustraciones, prólogos, notas...

11.   Rigor científico, objetividad y actualidad del contenido
En las obras de referencia, consulta y documentales, pero también en los libros de imaginación o creación.

12.   Criterios subjetivos
Es inevitable y aconsejable aplicar criterios personales en la selección. Pero sólo serán aceptables aquellos que deriven de una lectura personal y crítica, que tengan en cuenta a los destinatarios de cada libro y que huyan de planteamientos partidistas o moralizantes, lo cual no significa que haya que desoír criterios morales o ideológicos.
De un modo u otro, el libro que seleccionemos nos ha tenido que «tocar», es decir, nos ha tenido que impactar porque nos interpela, nos hace replantear criterios personales, nos conmueve, nos sorprende, nos aporta conocimientos o enfoques novedosos, etc.
Conviene articular mecanismos organizativos y didácticos para formar en los propios lectores infantiles y juveniles criterios de crítica y selección, y una vez consolidados, favorecer su intervención en la elección definitiva y en la recomendación de lecturas a otros lectores. La selección se realizará siempre desde un grupo de análisis, y habrá que contrastar los criterios personales con los de los demás y afinarlos con la consulta de las diversas fuentes de selección que comentamos más adelante.

13.   El destinatario
La edad del lector hay que tenerla en cuenta, pero nunca como criterio definitivo, pues es más importante valorar su momento evolutivo desde el punto de vista psicológico, sus gustos, su historial lector (los itinerarios de lectura que ha seguido hasta ese momento) y su nivel de conocimiento y manejo de las diferentes estrategias de comprensión lectora.

14.   «Cada edad tiene su aquél »
a.     De 0 a 18 meses
Predominarán las ilustraciones que serán coloristas y estimulantes y favorecerán la interacción niño/adulto. Historias con un texto mínimo. Fotografías de objetos familiares permitirán al niño conectar lo impreso y el mundo real. Los libros serán de cartón resistente y seguro (con bordes redondeados), pero también de plástico, madera, o distintos tipos de tejidos. Su tamaño permitirá que el niño los sostenga solo y pueda pasar las páginas. Se incluirán sonidos y un tacto cálido y variado.

b.     De 18 meses a 3 años
Ilustraciones sugerentes y fotos para mirar y hablar con el adulto. Poesías, canciones y juegos acumulativos para repetir. Textos mínimos apoyados en una pequeña historia narrada en imágenes (o pictogramas) e historias para ocasiones especiales (cambio de pañales a orinal, nacimiento de hermano, caída del primer diente...). Acción dinámica y ágil. Lenguaje claro y de calidad pero no ñoño. Proporción texto/imagen. Las imágenes de objetos cotidianos con un texto repetitivo permiten iniciar el desarrollo de las habilidades de lectura. Variedad de formatos, tamaños y propuestas gráficas que aumenten su interés por descubrir el mundo de los libros.

c.     De 3 a 5 años
Historias que les diviertan expresadas con sencillez, no por ello triviales ni pobres. Debe hablarse con los niños de casi todo, aunque es muy importante la forma en que uno se exprese, para que ellos escuchen sin perder la atención. Libros de poemas para recitar con el niño y que éste pueda memorizar.

d.     De 6 a 8 años
Historias de animales domésticos que hablan, cuentos maravillosos, máquinas personificadas, ambiente familiar (hogar, escuela, juego...) y humor. Han de evitarse siempre las reflexiones que el niño no pueda entender, la crueldad y el terror, el sentimentalismo (sensibilidad, no sensiblería), la metáfora pura (no la comprende) y las descripciones minuciosas
El contenido será adecuado a la edad del niño y a sus intereses. Con argumento, suspense y aventura. Debe haber continuidad de acciones o de movimientos. Pocos personajes, para no desviar la atención del niño. Escrito en estilo directo, con diálogos frecuentes. Onomatopeyas de animales o de acciones o movimientos. Desenlace rápido y siempre feliz. No muy largos, comprensibles y convincentes. Impregnados de alegría y buen humor. Serán atractivos visualmente. Las ilustraciones –preferiblemente en color– deben estar sincronizadas con el texto para reforzar la comprensión.

e.     De 9 a 11 años
Al mejorar la competencia lectora, le interesan los personajes con problemas como los suyos y las aventuras de pandillas, en las que se proyecta. Aunque también busca misterio, cuentos fantásticos y clásicos, biografías, deportes y juegos, pueblos lejanos, humor, animales reales o fantásticos, inventos, ciencia y experimentos para niños.
Hay que evitar moralejas. Acción, ambiente y caracteres vigorosos y dinámicos. No deben dejar en el niño dudas irresolubles. Frases no demasiado largas ni complejas. Tipografía de tamaño intermedio. Ilustraciones acordes al contenido del libro. Resumen del contenido en la contracubierta.

f.      A partir de los 11 años
Se inicia el desarrollo de la conciencia social por lo que busca argumentos que contengan problemas humanos –sociales o políticos– y alterna las lecturas intimistas con la acción y la aventura.

g.     Desde los 14 años
Se perfilan los itinerarios individuales de lectura que el joven jalona de aquellos libros que le permitan reafirmar su personalidad. El adolescente necesita modelos, espejos en los que reflejarse, ídolos con los que identificarse y que le ayuden a desinhibirse, a descargar adrenalina y en quien poder verter sus confidencias más íntimas. En la narrativa buscará soluciones a sus conflictos y respuestas a sus anhelos e interrogantes. Los temas problemáticos –drogas, paro, delincuencia, sexo– son un tabú para su entorno familiar y por eso bucea en busca de novelas que traten estas situaciones desde perspectivas realistas y asépticas.
Algunas fuentes de información para seleccionar
Las fuentes de información más frecuentes son:

·         Bibliografías y guías de lectura de distintas instituciones (destacan las del Centro Internacional del Libro Infantil de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez).
·         Reseñas y críticas literarias sobre libros publicadas en prensa.
·         Obras recomendadas en manuales de Literatura Infantil.
·         Recomendaciones de colegas que han experimentado la reacción de los lectores.
·         Sugerencias de los títulos más vendidos en librerías especializadas.
·         Opiniones de los propios lectores (mediante termómetros de lectura o recomendaciones recogidas en un boletín informativo de la biblioteca escolar).
·         Biblioteca Pública.
·         Seminarios de Lectura y Literatura Infantil.
·         Revistas especializadas (CLIJ, Peonza, Educación y Biblioteca, Lazarillo, Babar, Primeras Noticias, Fadamorgana, Kukuluma, Faristol).
·         Catálogos editoriales (para usarlos sólo como una orientación).
Conclusiones
Resulta evidente, tras lo expuesto hasta aquí, que la selección es un proceso complejo y de gran trascendencia a la hora de dotar una biblioteca de aula o escolar porque en él está en juego la cimentación de los hábitos lectores. Por eso insistimos en la necesidad de conocer profunda e individualmente a los niños y jóvenes, para lo cual debemos escucharles en busca de las claves que nos permitan afinar en nuestras recomendaciones –siempre exquisitamente respetuosas– de lectura y en nuestra selección, que inexcusablemente habrá de ser realizada por un equipo multidisciplinar y comprometido.
Conozcamos los libros y demás materiales de lectura, desconfiemos de los listados de libros «ideales», perfectos para todos y cuya «no lectura» es casi un sacrilegio. Confiemos en la vista, en la intuición, pero vayamos más allá, no seamos frívolos adquiriendo  libros solo porque son bonitos.
Kepa Osoro



También he encontrado una pequeña guía con indicaciones para la elección de un libro infantil publicada en la web www.literaturasm.com que me parece interesante:

Pautas para escoger las lecturas de nuestros hijos

¿En qué te fijas cuando vas a comprar un libro para un niño? ¿En lo que te gusta a ti? ¿En los gustos de él? ¿En los años que tiene? ¿En el contenido del libro? Te damos pautas para que la elección sea la acertada en función de la edad del lector.
Inculcar el gusto por la lectura a los más pequeños es uno de los retos a los que se enfrentan muchos padres y educadores. En nuestros días, en los que leer compite con otros medios de entretenimiento como la televisión, el ordenador o la videoconsola, no es tarea fácil en demasiadas ocasiones.
A la hora de elegir una lectura adecuada para un niño hay que plantearse tres cosas que, aunque obvias, muchas veces no tenemos en cuenta:
Los gustos del niño: ¿qué le gustaría leer a ese niño determinado? Él no es nosotros y, por tanto, no tiene por qué gustarle los mismos temas, ni su infancia es similar a la que nosotros vivimos.
Gustaría / Debería: aunque parecido al anterior, muchas veces desestimamos un libro porque consideramos que "deberían" leer otra cosa. Al igual que los adultos, ellos también prefieren leer por diversión y para evadirse de sus obligaciones diarias.
Participar de la selección: que el niño se involucre en la búsqueda de un libro, ya sea en una biblioteca o en una librería, hará que se sienta más motivado a la hora de leer. Hay que tener en cuenta su criterio y también saber aconsejarle para que vaya afinando a la hora de elegir, sin olvidar que una cosa es aconsejar y otra bien distinta imponer.
No hay nada como dar ejemplo con actitudes y comportamientos adecuados a la hora de educar a un niño. Pues bien, en el caso de la lectura ocurre igual. Un niño que ve a sus padres leer a menudo o que comparte buenos ratos con ellos mientras le leen un cuento, probablemente se sienta más interesado por los libros que aquel que solo entra en contacto con la lectura en el colegio y por obligación.
Además de los gustos e intereses del niño, debemos tener en cuenta su destreza y sus capacidades como lector, sus lecturas previas, así como su edad. Los libros infantiles se dividen en lecturas recomendables por rangos de edad que facilitan la elección.
Es importante ofrecer variedad de temas, géneros y formatos, así como que el libro evite prejuicios y estereotipos estériles. El contenido ha de ser atractivo, interesante y adecuado para él, procurando que los elementos del argumento sean fácilmente comprensibles, con ilustraciones acordes y enriquecedoras del texto, con un vocabulario rico y adaptado a sus años, atendiendo a la calidad de la traducción, y también a los aspectos gráficos y materiales de la presentación de la obra (calidad del papel y de la encuadernación, tipo y tamaño de la letra, legibilidad, peso y tamaño...).
La cubierta y contracubierta del libro ofrecen datos útiles como el tema, los personajes o los libros con los que se relaciona. El índice informa sobre la trama y el estilo de la obra, en tanto que un vistazo a la primera página o a la última página nos dirá si el libro puede o no interesar a nuestro lector en potencia, el niño.

No debemos olvidar que hay un libro para cada lector y un libro adecuado para cada momento.

sábado, 4 de enero de 2014


SEMANA MONOGRÁFICA: “PLATERO Y YO”, DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


El monográfico que se propone está enfocado a niños de 4º de Primaria y tendrá como objeto de trabajo la obra “Platero y yo”, narración lírica del escritor moguereño Juan Ramón Jiménez, galardonado con el premio Nobel de Literatura en el año 1956.
La elección de esta obra es, fundamentalmente, de índole personal y, porque no decirlo, emocional.
Desde muy pequeño, tanto que no recuerdo de las palabras más que su música, mi madre me leía pasajes de esta obra. Me decía que su padre, cuando ella era tan pequeña como lo era yo, también se la leía. Mi madre, que nació en Sevilla y pasó la infancia en un pueblo situado en el camino de Huelva, no demasiado lejos de Moguer, escuchaba las palabras de boca de su padre y luego, en unos campos muy parecidos a los moguereños, y en compañía de burritos no muy distintos a ese Platero del que le hablaba, las hacía suyas.
Así, muchos años después, ella quiso compartir esas mismas palabras, esa misma historia y esos mismos sentimientos conmigo. Y yo, que pase gran parte de mi infancia en un pueblecito de la Sierra de Madrid, entre gallinas, vacas, perros y ovejas, me dejé acompañar también por ese burrito pequeño y suave, que se hizo un hueco en mi corazón.
Además, con esta narración toda vestida de lírica, aprendí a amar la poesía, y pude interiorizar más tarde los versos de Lorca, Machado, Aleixandre, Neruda o Benedetti.
Por todo esto, y porque creo firmemente que una de las labores más importantes de un maestro es la de transmitir, la de enseñar, entendiendo el verdadero significado de esta palabra como el de “mostrar”, propongo este monográfico con la idea de que, a través de las actividades diseñadas, los niños tengan la oportunidad de sentir también, como yo la sentí cuando era pequeño, en su corazón y en su alma, la caricia de la piel de  Platero, “…tan suave, tan blando por fuera que parece de algodón”.
Ahora procederé a reflejar las actividades propuestas, así como su temporalización y los recursos materiales necesarios para llevarlas a cabo:

-La duración de este monográfico será de una semana (cinco días lectivos), durante la que se interrumpirá el horario y el habitual funcionamiento de las clases, dedicando la totalidad de la jornada escolar a la realización del proyecto. Así, reflejaré la temporalización propuesta, desarrollando después las actividades reflejadas en ella.



LUNES
MARTES
MIÉRCOLES
JUEVES
VIERNES
9-10
Introducción
Taller escritura creativa
Salida
Eco-juego
Árbol de sentimientos
10-11
Lectura colectiva
Taller escritura creativa
Salida
Visita y charla
Mi propio Platero
11-11.30
------------------
-----------------
RECREO
-----------------
-----------------
11.30-12.30
Lectura colectiva
Taller escritura creativa
Salida
Si yo viviese…
Mi propio Platero
12.30-15
-------------------
-----------------
COMEDOR
-----------------
-----------------
15-15.45
Lectura colectiva
Taller ilustración
Salida

Mi propio Platero
15.45-16.30
Coloquio
Taller ilustración
Salida

Mi propio Platero


LUNES

-Primera sesión (1 hora de duración)
Introducción:
En primer lugar, y después de anunciar a los alumnos que se va a celebrar una semana monográfica; pero sin especificar sobre que (el objeto de este “minúsculo” juego de misterio es el de comenzar las actividades motivando mediante la curiosidad) se comenzaría con la lectura de un fragmento de la obra, en la que el autor describe a Platero:

“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de
algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros
cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico,
rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes, gualdas... Lo llamo dulcemente:
"¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé
qué cascabeleo ideal...
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles,
todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel...
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por
dentro, como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas
callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se
quedan mirándolo:
–Tien'asero...
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.”

Una vez terminada la lectura, se comenzará un pequeño coloquio en el que los alumnos deberán exponer sus conocimientos previos (se les preguntará si conocen la obra, al autor, si saben quién es Platero, etc.). Una vez resueltos estos interrogantes, se procederá a explicar a los alumnos la naturaleza de la semana monográfica que se va a realizar, introduciendo a los niños en la persona, la vida y la obra de Juan Ramón Jiménez, contextualizándola tanto geográfica como históricamente, para lo que nos apoyaríamos, además de en otros recursos documentales, en un comic biográfico disponible en la página web de la Fundación Zenobia- Juan Ramón Jiménez:



-Segunda sesión (1 hora de duración)
Lectura colectiva:
Debido a que el tiempo es limitado, y a que considero necesario que los niños conozcan la obra de primera mano, para así acercarse no solo a las palabras de Juan Ramón Jiménez sino al personaje de Platero, he decidido proponer la lectura en común de la adaptación de “Platero y yo” realizada por Concha López Narváez y publicada por la Editorial Anaya, indicada para niños entre 8 y 12 años.


El modo de hacerlo sería al estilo de las “lecturas colectivas”. Pare ello se prepararía un atril en el que se irían situando los sucesivos lectores (para conferir al acto la importancia de lo extraordinario, distinguiéndolo de las habituales lecturas de aula).
Además, se procedería a la grabación en (en audio y en vídeo, si fuera posible) de las lecturas para, posteriormente, y una vez finalizada, crear y publicar un podcast y, si es posible, subir el archivo de vídeo a Youtube.

-Tercera sesión (1 hora de duración)
Lectura colectiva:
En esta tercera sesión se continuaría con la lectura colectiva (habría que adecuar también la siguiente sesión si fuera necesario para poder finalizar con la lectura y su grabación).



-Cuarta y quinta sesión (1 1/2 hora de duración)
Lectura colectiva y coloquio:
En estas sesiones vespertinas se culminaría la lectura colectiva y, posteriormente, se realizaría una sesión de “tormenta de ideas”, con el fin de extraer lo que cada uno ha entendido, aprendido o sentido de la experiencia.


MARTES

-Primera sesión (1 hora de duración)
Taller de escritura creativa:
Comenzaremos esta primera sesión del segundo día de trabajo con un pequeño recordatorio de lo acontecido la jornada anterior.
Posteriormente se preguntará a los alumnos sobre su relación con el campo y con los animales. A partir de este planteamiento se procederá a la realización de un pequeño ejercicio de escritura, en el que los niños deberán intentar “imitar” el estilo de Juan Ramón Jiménez para describir algún animal (o, si no es el caso, algo relacionado con el campo o el medio rural) con el que tengan una relación especial.

-Segunda sesión (1 hora de duración)
Continuación de la actividad comenzada en la sesión anterior.


-Tercera sesión (1 hora de duración)
Podrán finalizarse los escritos y, posteriormente, se procederá a la lectura de los mismos de un modo colectivo.


-Cuarta y quinta sesión (1 ½ horas de duración)
Taller de ilustración:
Los alumnos se intercambiarán al azar sus escritos y deberán ilustrar los textos de sus compañero


            




MIÉRCOLES

Salida a “Burrolandia”
Este tercer día se dedicará a realizar una salida a la única reserva de burros de la Comunidad de Madrid, sita en los alrededores de Tres Cantos, con el objetivo de observar e interactuar con estos animales que, debido al abandono de la vida en el campo y de los usos y costumbres tradicionales, están desapareciendo de nuestro entorno y, por tanto, de nuestras vidas.
A continuación, procederé a reflejar el programa de las actividades propuestas por la asociación  Amigos del Burro en la reserva de “Burrolandia”, reflejadas en la web www.amiburro.es.




PROGRAMA EDUCATIVO PARA PRIMARIA

10:30 - 10:45 Bienvenidos al mundo del Burro. Una vez hayan bajado del autobús y pasado por el baño (en el caso de que sea necesario) se dará la bienvenida con un burro que acercará alguno de los monitores. Se aprovechará este momento para informar de cuáles son las normas básicas durante la estancia en la finca:
- No pasar nunca por detrás de los burros, ni por debajo.
- Al dar de comer o al acariciar se juntarán los dedos de la mano y el pulgar también.
- Vigilar siempre los pies.
- No gritar.
- No correr detrás de ningún animal.

10:45 – 11:15 A continuación si el grupo es numeroso se dividirá y cada educador se lleva a uno a dar un paseo por las cuadras para ver cada uno de los animales que mantiene la Asociación. Se producirá el primer contacto con los burros.




11:15 – 11:45 Descanso para tomar el almuerzo que hayáis traído en nuestro singular merendero.
11:45 – 12:15 Daremos de comer a los burros y un cepillado para que queden bien guapos. A los niños se les dará un cubo con pan duro y en fila irán de uno en uno a dar de comer a los dos o tres burros agraciados que sacaremos para ello.




12:15 – 13:00 Taller o un juego educativo a elección de los profesores.
Taller de siluetas equinas: dibujarán una silueta de un burro o de un caballo, a elección del alumno, sobre una cartulina. Después se recortará y plastificará.
Taller de marca páginas “burril”se les entregará un marca páginas con la figura de un burro que tendrán que pintar. Después se decorará con un trozo de lana.
Pilla-pilla ecológico: se les entregará unas tarjetas de colores (verde, amarillo, rojo) y tendrán que pillar cada uno al color que se les diga. Así tendrán que relacionar que los verdes son las plantas, los amarillos los burros y los rojos las máquinas o tractores.
Clave dicotómica del asno ibérico: se les entregará una clave dicotómica y unas fotos y tendrán que determinar cada raza de asno.
Burribingo: se les entregará un cartón con diferentes figuras (bosque quemado, ganadería intensiva, tractor, etc). En una pantalla se mostrarán las figuras contrarias y ellos tendrán que adivinar cual es la correcta. La idea es que entiendan los diferentes motivos por los que desaparecen actualmente las especies, incluido el burro.



13:00 a 13:30 Paseo en nuestro flamante carro tirado por un burro.
13:30 Despedida y cierre.



JUEVES

-Primera sesión (1 hora de duración)
Eco-juego:
En esta sesión nos centraremos en los aspectos más relacionados con la ecología, la conservación y los cambios en los modos de vida humana producidos por el paso del tiempo.
Dedicaremos la primera parte de la sesión a poner en común ideas y conocimientos relacionados con este tema, tratando de confrontar los modelos de vida pasados, interrelacionados con la naturaleza y el campo, con los modos actuales, centrados en la vida urbana.
Para ello, además de comentar nuestras opiniones acerca de la salida a “Burrolandia”, como nos hemos sentido allí y qué hemos aprendido.
Posteriormente se hará un pequeño juego: se dividirá la clase en varios grupos, se entregará a cada uno de ellos dos murales o posters (de tamaño A3) en los que aparecerán dos entornos distintos, uno rural y otro urbano, y se les entregará también una serie de imágenes de objetos, animales, productos o personas que habrán de identificar y pegar en cada uno de los dos murales en un tiempo preestablecido. El grupo que resulte vencedor será el encargado de ir a recibir al invitado que acudirá al aula a continuación.

-Segunda sesión (1 hora de duración)
Visita y charla:
En esta segunda sesión recibiremos la visita de un hombre mayor que, en el trascurso de su vida, haya vivido tanto en un ambiente rural como en uno urbano para que, a través de la narración de sus vivencias y mediante preguntas, logremos comprender los perjuicios que nuestro modo de vida suponen a la hora de relacionarnos con la naturaleza y a la hora de establecer vínculos con ella.


-Tercera sesión (1 hora de duración)
Si yo viviese…:
En esta sesión, y como conclusión a la visita recibida con anterioridad, se propondría la elaboración de una pequeña tabla comparativa entre la vida actual de los alumnos y como sería su vida si viviesen en un pueblo de hace más de treinta años.
En dicha tabla los niños tendrían que reflejar cómo sería su día a día, como irían al colegio, que recursos tendrían y cuál sería la realidad de su entorno escolar, en qué trabajarían sus padres y cuáles serían sus tareas domésticas (las de los niños) y cómo sería su tiempo de ocio. 

-Cuarta y quinta sesión (1 ½ horas de duración)
En estas sesiones de la tarde retomaríamos la figura de Juan Ramón Jiménez como escritor y, más en concreto, como poeta, y se leerían algunos de sus poemas más indicados para los niños. Para ello se llevará al aula el libro “Juan Ramón Jiménez para niños y niñas… y otros seres curiosos”, ilustrado por Violeta Monreal , publicado por Ediciones de La Torre.


  









VIERNES

-Primera sesión (1 hora de duración)
En esta sesión, cada alumno escribiría en un papel de color una palabra que resuma sus sentimientos y lo que ha supuesto para él la lectura de la obra y el conjunto de experiencias realizadas y vividas durante la semana. Con todas ellas, se crearía un árbol (previamente habría que construir la estructura, lo que podría hacerse por parte del maestro o, si se considera va a haber tiempo suficiente, entre todos y en el aula) que se “plantaría” en el patio.

-Segunda, tercera, cuarta y quinta sesión (tres horas y ½ de duración)
Mi propio Platero (taller de plástica):
Si se ha terminado con la lectura, la tarde entera se dedicaría a la realización de un taller de plástica en el que los niños deberían crear a su propio platero, utilizando cualquier material de los facilitados para el trabajo.
Dichos materiales serían los siguientes:
.Pinturas variadas y soportes.
.Papeles de periódico, de charol, pinocho, etc., y todo tipo de cartones.
.Rollos de papel higiénico y de cocina, cajas de cartón, algodón, telas, pegamentos, adhesivos de doble cara.
.Lana, hilos, cuerda, perchas de alambre, etc.
El objetivo final del taller sería la realización varios “plateros” (ello dependería de las decisiones adoptadas por los alumnos, que podrían escoger entre realizar su “platero” individual, en pequeños grupos).

Además, al finalizar, se procederá a crear un “Platero” colectivo, más o menos de tamaño natural que, posteriormente se amarrará al “árbol de sentimientos”, culminando así la semana monográfica.